Salvini obtuvo 465 votos frente a los 146 de Garavaglia, exministro de Turismo y actual presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, en una votación por sufragio secreto que le permitirá prolongar su liderazgo.
En su discurso previo a la votación, el líder de la Liga defendió la línea más dura del partido frente a los críticos: "Desde hace un año oigo decir que no deberíamos ser extremistas. Algunos nos miran con desdén porque formamos parte de los Patriotas. Esta UE necesita un cambio radical, es una carga enorme. Estamos aquí porque somos David contra Goliat", proclamó.
El líder de la Liga arremetió también contra "el islam político", al que calificó de "tumor de Occidente", y exigió eliminar el Pacto Verde europeo.
Sobre la guerra en Ucrania, anunció que acudirá al Consejo de Ministros para expresar la "posición clara" de su partido y rechazó que Italia siga enviando ayuda militar y económica a Kiev. "No podemos seguir mandando dinero y armas a Ucrania", advirtió.
Pese a la holgada victoria numérica, el congreso reflejó la fractura interna evidenciada por la candidatura alternativa de Garavaglia, quien compitió tras recabar "in extremis" los 80 avales necesarios.
"Me presento porque el objetivo es revertir la tendencia; necesitamos despertar", argumentó Garavaglia en su intervención previa a la votación, en la que alertó sobre el estancamiento electoral y el alejamiento de las demandas de la formación.
Frente a la línea de Salvini, el exministro defendió una Liga "pragmática y moderna" y sostuvo que la extrema derecha y el extremismo "no están en el ADN" del partido, que, recordó, mantiene posiciones de "más de izquierda" en algunas cuestiones sociales.
Salvini asumió el liderazgo de la Liga en 2013, transformando las pretensiones secesionistas de la antigua Liga Norte (fundada en los años noventa para perseguir la independencia de la Italia septentrional) en una fuerza nacionalista de extrema derecha.
Sus discursos contra la inmigración y la UE impulsaron inicialmente el crecimiento del partido, que pasó de obtener alrededor del 4 % de los votos a rozar el 18 % en las elecciones generales de 2018, cuando llegó por primera vez al Gobierno, como vicepresidente, en coalición con los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S).
La Liga regresó al Ejecutivo en 2022, tras la victoria de la coalición formada por Hermanos de Italia, el partido de la actual primera ministra, Giorgia Meloni; la propia formación de Salvini, y Forza Italia, liderada por Antonio Tajani.
Sin embargo, la actual Liga está muy lejos de la fuerza que tenía hace apenas unos años y los últimos sondeos la sitúan como séptima en intención de voto, en torno al 5,6 %.
Salvini se ha visto superado por su aliada y primera ministra, Meloni, y también por la irrupción de la nueva formación ultra italiana, Futuro Nacional, del general Roberto Vannacci, a quien él mismo apadrinó y dio un escaño en el Parlamento Europeo en 2024.