Laetitia Colombani: "Es imposible tener un mundo justo si no hay igualdad"

Barcelona (España), 26 oct (EFE).- La francesa Laetitia Colombani, autora del éxito internacional 'La trenza', regresa a las librerías con 'Un día sin mujeres', un llamamiento a la sororidad y una historia con la que defiende la igualdad total entre hombres y mujeres porque, de lo contrario, "es imposible tener un mundo justo".

Recién llegada del aeropuerto, arrastrando la maleta tras un vuelo con retraso, Colombani rememoró este lunes en una rueda de prensa en Barcelona que el origen de su nueva novela, protagonizada por cuatro mujeres de Islandia, Japón, El Salvador y Senegal, fue un artículo que leyó sobre la huelga de mujeres en Islandia del 24 de octubre de 1975, cuando el 90 % de ellas abandonaron sus trabajos y protestaron contra la desigualdad.

La escritora se preguntó qué ocurriría si un día en el mundo contemporáneo tuviera lugar un hecho similar y unos 2.000 millones de mujeres se plantearan una huelga de este tipo y no acudieran a sus trabajos o no realizaran tareas de cuidado de familiares enfermos u otras de carácter doméstico.

A su juicio, "se pararía todo en el mundo, desde los servicios de salud a los de hostelería, las escuelas, las universidades, incluso los transportes o el mundo de la comunicación. Tendría un impacto clarísimo", apostilla.

Con esta idea, se sentó ante el ordenador y dio forma a esta ficción con cuatro mujeres, cuatro países y cuatro continentes, que publica Salamandra en castellano.

"Tenía muchas ganas de volver a escribir un relato coral internacional como ya pasaba en 'La trenza' y al descubrir lo que ocurrió en Islandia, un hecho histórico, me di cuenta de que en todos los países que he visitado a lo largo de mi vida en todo el mundo, todas las mujeres tienen un motivo u otro para una verdadera huelga", sostuvo.

En su opinión, ya sea en Japón, en países de América del Sur o en África, todas "se enfrentan a situaciones de mucha violencia, ya sea física, psicológica o sexual".

Tenía ganas de empezar la historia con la nieta de una de las mujeres que pararon Islandia y detenerse, luego, en Japón, por la tipología de su sociedad y por la rigidez de su sistema laboral, hablando, asimismo, de El Salvador, donde una joven puede ser condenada a treinta años por abortar.

"La novela -que ve más como una serie de televisión que como una película- se plantea como una utopía, aunque realista", señaló, y agregó que si en Islandia se pudo organizar una protesta como la que hubo en 1975 sin redes sociales ni teléfonos móviles, por qué no plantear algo parecido a nivel mundial y en la actualidad.

Además, no obvia que en Islandia consiguieron que se tomaran decisiones "muy importantes, como que por ley se impusiera la igualdad de sueldo entre hombres y mujeres", y que unos años después se designara por primera vez en el mundo a una mujer presidenta de un país.

"Todo conseguido de una manera pacífica, sin violencia, porque fue un paro festivo, alegre. La demostración de que sin rabia y sin odio se pueden cambiar las cosas", proclamó.

Colombani considera que si hubiera más mujeres mandando, el mundo sería "más pacífico", aunque mostró su preocupación y su "miedo" porque muchos de los derechos alcanzados "están siendo cuestionados".

Por ello, insistió en la importancia de la educación, desde las primeras etapas, para luchar contra el machismo, haciendo sentir a las niñas que pueden "expresar su fuerza y su valentía sin miedo".

Avergonzada por los actos vandálicos en ciudades como París en las últimas manifestaciones de protesta, protagonizados principalmente por hombres, subrayó que en las sociedades matriarcales se ha constatado que hay "más igualdad".

En cuanto al mensaje de esperanza que subyace en sus novelas, tiene claro que es necesario, porque "hay que pensar en otro mundo posible, porque este, si no, es inviable".

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