"Israel me tiene en vilo", ha reconocido Borrell en declaraciones a la prensa poco antes de presentar en la Universidad de La Laguna (en la isla española atlántica de Tenerife) el libro 'La montaña rusa: crónica de una crisis y cómo se superó, 2019-2024', del economista Mario Marcel, exministro de Hacienda de Chile en el gobierno de Gabriel Boric y expresidente del Banco Central de ese país.
La obra, prologada por Borrell y en la que Marcel combina memorias políticas, análisis económico y el relato de la gestión de varias crisis consecutivas, se ha presentado en el marco de la quinta edición de Campus América de la Universidad de La Laguna, que este año tiene a Chile como país invitado.
Borrell ha señalado que se dice que España está polarizada, pero ha advertido: "Vayan ustedes a Israel y verán lo que es la polarización de un Estado que está claramente en una deriva autocrática religiosa".
El ex alto representante europeo ha enmarcado las elecciones israelíes en un ciclo electoral mundial "apasionante e interesante", en el que ha incluido la victoria "contra todo pronóstico" de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y la derrota en Serbia de Aleksandar Vučić frente al partido Los Estudiantes, que, según ha dicho, representa a "la juventud movilizada" contra un régimen prorruso y con una democracia frágil.
Borrell ha considerado que lo ocurrido en Serbia forma parte de "el otoño del descontento" que vive Europa, con "un proceso casi revolucionario" en Francia "que está contaminando a Italia".
"En Europa hay una dinámica de descontento muy generacional. Seguramente, la juventud europea se encuentra con una falta clara de horizonte", ha reflexionado.
Sobre España, ha afirmado que "también hay algunos focos de violencia que hay que condenar radicalmente".
A su juicio, en España se ha demostrado que "la gente se puede manifestar, por ejemplo, por el derecho a la vivienda, sin necesidad de romper las cristaleras de los negocios y los comercios".
Preguntado por si las protestas en Francia, Italia y Barcelona podrían responder a una estrategia híbrida alentada por Rusia, Borrell ha señalado que no lo sabe, pero "algo está pasando".
A su juicio, "la manipulación política de la inmigración", y no la inmigración en sí, "se ha convertido en un arma política en todas partes y es un problema grave para la sociedad europea".
"No somos suficientemente conscientes de cuánto necesitamos savia nueva, de cuánto necesitamos fuerza de trabajo incorporada a nuestra sociedad, porque no nos reproducimos", ha alertado.
Borrell ha defendido que se debe debatir cómo organizar y regular la inmigración, cómo evitar la entrada irregular o cómo integrar a los inmigrantes.
"Todo eso está muy bien. Lo que no me parece de recibo es esta fobia ante el inmigrante, que se convierte en la bandera política de 'inmigrantes fuera'", ha lamentado.