Papin, que intervino en la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, insistió en que "en este momento globalmente no hay olas de anulaciones" y en que los europeos, que son dos tercios de los turistas extranjeros que llegan a Francia, no han dejado de llegar porque conocen la situación y simplemente han modificado los lugares de visita.
Sobre las cancelaciones, que afectaron a los que llegan con vuelos de larga distancia, afirmó que la situación se ha superado a partir del 20-24 de octubre y que "las cosas han vuelto a la normalidad".
El ministro hizo hincapié en que "los transportes, los hoteles, los museos, todo funciona normalmente y los turistas son recibidos con seguridad".
Anunció, en cualquier caso, que ha activado el organismo de promoción turística Atout France para lanzar mensajes de tranquilidad en el extranjero sobre la situación en el país para restablecer la confianza tras la nueva jornada de protestas del sábado 24, que se saldó con muy pocos incidentes, si se comparan con los del día 17, aunque las manifestaciones volvieron a ser masivas.
Ante el riesgo de que se repitieran los actos de violencia en forma de choques con la policía, ataques a edificios públicos y saqueos de comercios (hubo más de 3.000 el 17 de octubre), muchas tiendas se pertrecharon de cara a las manifestaciones del 24 con protecciones en los escaparates o el cierre de establecimientos.
Eso mismo hicieron muchos museos e instituciones culturales, empezando en París por el Louvre, el Museo de Orsay, el Grand Palais o la Fundación Louis Vuitton, lo que se tradujo en que la ciudad estuvo mucho más apagada que un sábado normal.
Papin afirmó que pese a este bache, sigue manteniendo el objetivo de aumentar a 100.000 millones de euros en el horizonte de 2030 los ingresos que Francia obtiene gracias a los turistas extranjeros, tras los 77.500 millones de 2025, cuando habían crecido un 9 %.
"Vamos a pasar página", señaló tras indicar que también mantiene la meta de que Francia siga siendo el primer destino de turistas extranjeros. En 2025 fue 'número uno' con 102 millones de visitantes, por delante de España y Estados Unidos, aunque en términos de ingresos quedó por detrás de esos dos países.