"Desde esta mañana, la organización Adalah ha recibido numerosos informes de votantes en localidades árabes relacionados con la ralentización o el cierre de centros de votación", detalló en un comunicado esta ONG que defiende los derechos de la minoría palestina en Israel.
El texto incluye diferentes ejemplos: en la ciudad beduina de Segev Shalom, cerca de 150 votantes han tenido que esperar en el exterior de un centro de votación cerrado, mientras que han advertido de la falta de papeletas en árabe en las ciudades mixtas de Haifa, Nazaret, Safa Amr y otras localidades.
Desde Segev Shalom, la activista Yaela Raanan asegura que se trata de retrasos "deliberados" para "desalentar a los votantes", en su mayoría favorables a las coaliciones árabes que concurren en estos comicios.
"Miren cuántas personas no pueden entrar a votar: cientos. Llevan horas esperando. Lo hacen para desalentar a los votantes y espero que los responsables sean castigados y que la gente pueda votar rápidamente", explica Raanan en una entrevista compartida a la prensa por el Consejo Regional de Pueblos Beduinos No Reconocidos (RCUV).
Adalah ha anunciado que ha solicitado al Comité Electoral Central de Israel que intervenga de inmediato, y este ha emitido nuevas directrices a los secretarios de los centros de votación, pidiéndoles que verifiquen la identidad del siguiente votante en la fila mientras el que le precede vota a fin de aliviar las largas filas.
Israel celebra este martes sus primeras elecciones tras los ataques de las milicias gazatíes del 7 de octubre de 2023 y la ofensiva del Ejército israelí que aún asola Gaza tras más de 74.500 palestinos muertos.
Los sondeos pronostican un resultado muy reñido por el que ni la coalición del gobierno actual -liderada por el primer ministro, Benjamín Netanyahu- ni el bloque opositor, encabezado por el exgeneral Gadi Eisenkot (Yashar!), alcanzarían la mayoría de 61 escaños, a no ser que el segundo cuente con el apoyo de los partidos árabes.