La muestra, que estará abierta hasta el 28 de febrero de 2027, expone casi un centenar de obras de Pablo Picasso, Paul Klee, Henri Matisse, Alberto Giacometti, Paul Cézanne y Georges Braque, entre otros, además de piezas de creadores latinoamericanos de la colección del PAMM.
La colección fue reunida por el marchante y coleccionista Heinz Berggruen (1914-2007), que huyó de la Alemania nazi, y la exposición narra el arte moderno a través de historias de migración y exilio que resuenan con fuerza en Miami, según el museo.
Esta ciudad del sur de Florida es la décima parada de una gira que comenzó en 2022, cuando el museo berlinés cerró por obras, y desde entonces ha pasado por Asia, Europa, Australia y Houston (Texas), explicó a EFE la curadora del Museo Berggruen, Natalie Zimmer.
Las salas se ordenan en torno al bodegón, el retrato, los interiores, el paisaje y el nacimiento del cubismo, y entre las piezas destacan 'El suéter amarillo' (1939), un retrato cubista de Dora Maar, compañera de Picasso, y 'Paisaje en azul' (1917), de Klee.
"Nuestras obras nunca se habían expuesto junto con artistas hispanos, y eso hace que esta muestra sea muy, muy especial", afirmó Zimmer.
Zimmer cree que al visitante le sorprenderán los colores vivos de los recortables de Matisse y la manera tan distinta en que Giacometti y Picasso representaron el cuerpo femenino.
"Lo que esta exposición ofrece de verdad a sus visitantes es que pueden ver estos encuentros entre maestros del arte moderno y cómo cada uno afrontó de una manera muy distinta los retos artísticos del siglo XX", resumió.
Para el PAMM, más volcado en el arte contemporáneo, también es una primera vez: nunca había dedicado por completo sus salas más grandes al arte moderno, explicó a EFE su curadora asociada, Maritza Lacayo, quien organizó la muestra junto con Zimmer.
Según Lacayo, la exposición recorre casi toda la obra de Picasso, desde dibujos de su juventud hasta pinturas de poco antes de su muerte.
Lacayo eligió como una de sus piezas favoritas el retrato que Picasso pintó en 1904 de su amigo Jaume Sabartés, años después su secretario, que cuelga al final del recorrido.
“Es la única obra que está en esta exposición del período azul de Picasso, que es el más famoso de Picasso, así que para mí eso es súper especial”, señaló.
La curadora animó al público a dedicar dos o tres horas a las pinturas, en un momento en el que “todo el mundo está en el teléfono y todo es rápido”.
“Verlas en la televisión o verlas en un libro es una experiencia completamente diferente. Hay que verlas en persona, ver la pintura, ver la textura”, añadió.