"Tras varias horas de combates, nuestras fuerzas han tomado el control de la zona. Contabilizamos 42 muertos, 17 de ellos de nuestras filas, además de 26 heridos que han sido evacuados a Yamena", declaró a EFE el coronel Idriss Malloum, jefe de la unidad del Ejército de Tierra que participa en los combates.
Desde el 14 de octubre han tenido lugar violentos enfrentamientos en Miski entre el Comité de Autodefensa y la Brigada Minera del Ejército, encargada de garantizar la seguridad de las actividades mineras en la región.
Malloum señaló que, "a día de hoy, es complicado ofrecer" un número exacto de víctimas contabilizadas desde entonces, aunque "la cifra de muertos supera los 120, de los cuales unos cuarenta pertenecen a nuestras filas".
"Más de 100 de nuestros soldados también están heridos y hospitalizados", añadió el coronel.
El descubrimiento de importantes yacimientos auríferos hace años en las montañas de Tibesti ha atraído a numerosos buscadores de oro, redes transfronterizas y empresas oficialmente autorizadas para explotar los recursos mineros.
El Comité de Autodefensa de Miski, creado inicialmente para defender las tierras locales y regular la extracción de oro, acusa a las autoridades centrales de favorecer intereses externos en detrimento de las poblaciones autóctonas.
Los habitantes reclaman, entre otras cosas, una mejor redistribución de los ingresos mineros, así como inversiones en escuelas, centros de salud e infraestructuras en la provincia.
Tras varios ciclos de violencia, especialmente en 2018 y 2019, el 20 de abril de 2025 se firmó un acuerdo entre el Gobierno y el Comité de Autodefensa que contemplaba, entre otros puntos, la suspensión de los permisos de explotación minera a la espera de estudios cartográficos, así como la amnistía para combatientes locales.
Sin embargo, el Comité y una parte de la población consideran que las autoridades han incumplido sus compromisos.
La reanudación de las actividades mineras y la imposición de gravámenes por parte de la Brigada Minera habrían contribuido a reavivar las tensiones.
La Fuerza Aérea chadiana ha reforzado su despliegue en la región para asegurar los yacimientos mineros y combatir las redes de tráfico transfronterizas.
La población de Tibesti y varias organizaciones de la sociedad civil temen ahora una ruptura definitiva del diálogo.
Mediadores y diversos partidos políticos han instado al Gobierno y al Comité de Autodefensa cesar de inmediato la violencia para evitar que el conflicto se extienda por el norte de Chad.
Debido a su vasta extensión dentro del desierto del Sahara y a su escasa densidad de población, la provincia arrastra la reputación de ser una zona sin ley donde la presencia del Estado es casi inexistente.