Esto le va a obligar a subir el canon que pagan los hogares -que es el principal medio de financiación de la cadena- de las 180 libras actuales por año hasta las 202 libras (de 215 a 242 euros), según ha adelantado hoy la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria.
Las cifras sobre pérdida de abonados suponen una neta degradación sobre las estimaciones del pasado marzo: entonces, los cálculos de la cadena era que en 2021 aún contarían con 21 millones de abonados, mientras que siete meses después esa cifra ha bajado a solo 19 millones.
El diario The Independent ha adelantado que la BBC pretende recuperar 4 millones de abonados imponiendo una tasa -bautizada como 'tasa Netflix' o 'tasa YouTube', según los medios- por la cual los hogares que tengan un televisor con el que consumen contenido bajo demanda también paguen el canon anual, aunque no consuman informativos ni los contenidos de la 'televisión clásica'.
Ni la BBC ni el gobierno británico han confirmado oficialmente estos planes, que se prevén impopulares en una población quejosa por la asfixiante presión fiscal, pero el diario The Telegraph aseguraba recientemente que la ministra de Cultura, Lisa Nandy, presentará el proyecto de ley antes de que termine el año.
La caída de las licencias por hogar no es el único problema de la BBC: la cadena se enfrenta a gastos millonarios por la demanda que le impuso el presidente estadounidense Donald Trump por la edición de un programa documental en el que Trump parecía estar llamando directamente a la insurrección contra el Capitolio en Washington, gracias a una edición manipulada de sus palabras.
El nuevo director de la cadena, Matt Britin, anunció en junio que la cadena despedirá a aproximadamente la décima parte de su plantilla para reducir el gasto de funcionamiento en 500 millones de libras (590 millones de euros) en dos años.