La cita está presidida por el secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de la presidencia estadounidense del G20, y debe servir para preparar la cumbre de líderes que el presidente Donald Trump acogerá en diciembre en su club de golf a las afueras de Miami.
El encuentro busca abordar las crisis geopolíticas que perturban la economía global, las cadenas de suministro y la seguridad energética y alimentaria.
La Administración de Trump busca un compromiso del G20 para garantizar la libertad de navegación, especialmente en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio de petróleo bloqueada por la guerra con la República Islámica.
Washington quiere abordar también la situación en el mar Negro, afectado por la guerra de Ucrania, y en el mar de la China Meridional, donde denuncia el expansionismo de Pekín.
En el encuentro participan 21 delegaciones: las de 19 países, además de las de la Unión Europea, representada por Kaja Kallas, y la Unión Africana.
Estados Unidos ha invitado al ruso Serguéi Lavrov, que coincide con los ministros de Alemania, Johann Wadephul; Francia, Jean-Noël Barrot; y el Reino Unido, Ed Miliband, así como la viceministra italiana, Maria Tripodi.
La Cancillería rusa había denunciado demoras de Washington en la concesión de visados a su delegación, un problema que, según aseguró, se resolvió "a última hora".
La presencia de Lavrov inquieta a algunos gobiernos europeos, que el pasado agosto boicotearon la foto de familia con el ministro ruso en la reunión de Finanzas del G20 en Carolina del Norte.
Ucrania, que no pertenece al G20, no ha sido invitada a la reunión del grupo, pero Washington sí ha invitado, en cambio, al viceprimer ministro de Polonia, pues respalda su incorporación como miembro permanente del Grupo.
En Atlanta también están los cancilleres de los tres países latinoamericanos del G20: el argentino Pablo Quirno, el brasileño Mauro Vieira y el mexicano Roberto Velasco.
Vieira y Rubio coinciden por primera vez desde la crisis abierta esta semana por la decisión de Estados Unidos de acoger a Flávio Bolsonaro, excandidato presidencial investigado por corrupción que huyó de Brasil tras perder las elecciones del domingo.
"Esperamos reunir a los ministros de Asuntos Exteriores en Atlanta para impulsar la misión fundamental del G20: promover la estabilidad y la prosperidad mundiales", declararon fuentes del Departamento de Estado antes del inicio del encuentro.
La cita se produce en un momento en el que la guerra de Irán permanece estancada y Trump sopesa si retomar los combates contra la República Islámica tras las elecciones de medio mandato del próximo martes, en las que está en juego la mayoría republicana en el Congreso.
La Casa Blanca también ha revitalizado los esfuerzos para intentar poner fin a la guerra de Ucrania: Trump envió la semana pasada a su emisario Steve Witkoff a reunirse con los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Trump, Putin y el presidente de China, Xi Jinping, estudian mantener una reunión a tres durante la cumbre de la APEC de noviembre en Shenzhen (China) para abordar el fin de la guerra en Ucrania, una posibilidad que ha provocado las protestas de Zelenski por su exclusión.
Putin ha sido invitado además por Trump a la cumbre de líderes del G20 de diciembre, pero el Kremlin ha vinculado su participación a los resultados del encuentro previo en China.
La última participación del presidente ruso en una cumbre del G20 fue en Japón, en 2019.