"En este momento queremos rezar por todos aquellos que han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por quienes lo han perdido a causa de la absurda violencia de la guerra", lamentó el pontífice estadounidense en su homilía.
Y exclamó: "¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños y de tantos ancianos lleguen al corazón y conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!".
León XIV ha celebrado la misa por el Día de los Difuntos en la explanada de entrada del cementerio monumental del Verano en Roma, ante la presencia de numerosos fieles a pesar de la amenaza de lluvia.
Antes de la misa, el papa ha rezado durante unos instantes ante una tumba del camposanto en la que además dejó un ramo de flores blancas y amarillas, los colores de la bandera del Estado vaticano.
En su homilía, el pontífice repasó las 'Bienaventuranzas' y destacó una que, a su parecer, "nos afecta en modo particular" debido a las víctimas de las guerras en el mundo: "'Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados'.
Asimismo recordó a San Francisco de Asís, en el octavo centenario de su muerte.