"Como nación, debemos unirnos para garantizar que los próximos comicios no se vean empañados por actos de violencia o intimidación", declaró Ramaphosa en su carta semanal dirigida a la nación.
El presidente afirmó que, en un momento en el que el espacio político "se está reduciendo en muchas partes del mundo", la democracia sudafricana "sigue evolucionando o madurando".
Un total de 546 partidos y casi 137.000 candidatos se presentan a "uno de los procesos electorales más importantes de la historia democrática" de Sudáfrica, y competirán por escaños en ocho municipios metropolitanos, 44 municipios de distrito y 205 municipios locales, precisó el mandatario.
Asimismo, se hizo eco de la corrupción que afecta a Sudáfrica, lo que ha dado lugar a "disputas por el poder y el acceso a los recursos" en el ámbito local, que a su vez ha generado "actos de violencia" como interrupción de sesiones municipales o el asesinato de candidatos, concejales y funcionarios.
Según la organización independiente Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), con sede en Suiza, Sudáfrica ha registrado al menos 43 asesinatos por motivos políticos en lo que va de año.
El Gobierno, según Ramaphosa, trabaja para erradicar estas prácticas, aunque la ciudadanía tiene la "responsabilidad" de elegir a las personas "adecuadas" para el cargo.
"Los fallos en la gestión municipal han erosionado la confianza pública en la gobernanza democrática. Estas elecciones representan una oportunidad para revertir esta situación y transformar el gobierno local en un verdadero motor de desarrollo", incidió.
Estas elecciones también coinciden con una oleada xenófoba que azota al país desde hace meses, y que ha ido acompañada de manifestaciones violentas y disturbios que han involucrado a migrantes y grupos antiinmigración.
La votación servirá para medir la popularidad de un CNA, formación a la que pertenece Ramaphosa, que ya sufrió una debacle en las anteriores elecciones locales de 2021, cuando recibió menos del 50 % de los votos por primera vez en la historia democrática de Sudáfrica.
Esta tendencia se confirmó en las elecciones generales de 2024, cuando también perdió por primera vez la mayoría absoluta y se vio obligado a formar un Ejecutivo de coalición junto con la Alianza Democrática (AD) -partido asociado a la minoría blanca y principal fuerza opositora hasta 2024- y otras formaciones menores.
El CNA perdió el apoyo de la mayoría del electorado por sus graves escándalos de corrupción, los problemas económicos y de seguridad a escala nacional, y la deficiente gestión de los ayuntamientos a nivel local, especialmente por las deficiencias en la prestación de servicios básicos como la electricidad o el agua.
La coalición ha afrontado numerosos retos en un contexto de fragmentación parlamentaria y creciente presión para mantener la estabilidad institucional, con fricciones entre el CNA y la AD, que llegaron a retrasar la aprobación de varias partidas presupuestarias.