Roma contempla los retratos de El Fayum, las miradas egipcias que desafían al tiempo

Roma, 2 nov (EFE).- Una intrigante sucesión de hombres y mujeres contempla al visitante del Museo del Ara Pacis de Roma. Son los 'Retratos de El Fayum', unas excepcionales pinturas con las que se identificaba a las momias del Egipto romano y que han llegado este lunes a la capital italiana para trazar una conexión directa con aquellos difuntos, resistiendo y desafiando al paso de los siglos.

"La exposición es excepcional porque nos pone en contacto con un patrimonio específico que se conserva prácticamente solo en Egipto", ha celebrado en la inauguración el superintendente para los Bienes Culturales del Ayuntamiento romano, Claudio Parisi Presicce.

Los retratos de El Fayum son unas pequeñas y delicadas tablillas que, entre los siglos II y III d.C, sirvieron para identificar a las momias del Egipto romano especialmente en esta zona, una fértil depresión del Nilo al sur de El Cairo.

Su elaboración representa la conjunción de dos civilizaciones, ya que fue una innovación artística introducida cuando el viejo reino de los faraones pasó a ser una provincia romana a partir del 30 a.C bajo el dominio de Augusto. Roma aportó el arte de sus máscaras y retratos funerarios; Egipto la trascendencia tras la muerte.

Contemplar estos rostros en la penumbra del Ara Pacis es casi enternecedor pues permite mirar cara a cara a personas que pasaron por este mundo hace dos mil años y que quisieron ser recordadas.

Su realismo y naturalismo influyó, inspiró e impactó a muchos de los grandes maestros de la historia, desde Matisse a Modigliani o Pablo Picasso. La exposición, de hecho, se abre con una frase del genio español: "¿Veis estas tablas? Toda la pintura moderna ya se hizo aquí. No hemos inventado absolutamente nada después de ellos".

Los inmortalizados, como en 'fotos de carné', son hombres, muchos de ellos jóvenes, con barba y uno con un característico lunar en la nariz; mujeres bellamente peinadas a las que se les escapa un brillo en la mirada o criaturas cuya vida terminó demasiado pronto.

Otros, como los protagonistas del 'Tondo de los dos hermanos', optaron por pasar a la posteridad juntos. "¿Eran hermanos? ¿Padre e hijo? ¿Maestro y pupilo? ¿Amantes? No lo sabemos", planteó Parisi Presicce ante algunas autoridades egipcias presentes en el evento.

Eirene o Irene es solo una muchacha que, con un tocado vegetal y dorado, un manto rojizo y unos brillantes pendientes, mira fijamente a quien se le ponga delante. Se conoce su nombre gracias una oración inscrita en la pintura para encomendar su alma a Osiris.

Pero, además, estas tablitas suponen un raro vestigio de la pintura y el retrato en la Antigüedad, que ha ido perdiéndose por su fragilidad, al contrario que los bustos y esculturas de duro mármol.

Lo cierto es que resulta casi milagroso que hayan resistido al paso de los siglos dada la extrema fragilidad del material del que están hechas. Como base, láminas de pocos milímetros de espesor de madera de ciprés o encina, y la pintura con acuarela o cera.

En total han llegado a Roma 50 retratos -algunos restaurados por expertos italianos en lo que ha sido celebrado como un auténtico acto de diplomacia cultural- y que se exponen junto a esculturas, sarcófagos o máscaras funerarias cedidas por otros museos, como los rarísimos sudarios de lino prestados por el Louvre de París.

Ahora, estos retratos podrán ser admirados hasta el 2 de mayo de 2027, gracias a esta muestra, una de las más esperadas del calendario cultural romano.

Y el lugar elegido para acogerlos no es casual: el Ara Pacis, el altar mandado construir por el emperador Augusto para celebrar la 'paz' que impuso por todo el 'Mare Nostrum', desde el reino del Nilo hasta los confines oceánicos de Hispania y Galia.

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