El emisor ha aplicado cinco cortes consecutivos en los intereses desde el pasado marzo, pero la gran mayoría de los analistas del mercado prevé una pausa en esta política.
El motivo, las presiones en los precios causadas principalmente por los altos precios de los combustibles y por las previsiones negativas para la cosecha debido al fenómeno meteorológico El Niño.
Además, Brasil comenzará a aplicar en diciembre una reducción progresiva de la jornada laboral, que en un primer momento pasará de 44 a 42 horas semanales, con lo que podría repercutir en los precios.
Con estos ingredientes, los analistas prevén que el Banco Central se pronunciará el miércoles por mantener los intereses sin cambios.
Esta es la opción más probable para los inversores que negocian 'Opciones Copom', los contratos de derivados de la Bolsa de São Paulo que permiten especular acerca de la tasa de interés.
El boletín Focus, una encuesta semanal elaborada con la participación de un centenar de economistas privados y publicada por el Banco Central, también muestra una expectativa por una pausa en la política monetaria.
La encuesta, divulgada este martes, prevé que los tipos terminarán el año en el 13,5 %, lo que supone un aumento con respecto a las previsiones del 13,25 % de la semana pasada.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido el pasado 25 de octubre para un cuarto mandato, prometió durante la campaña electoral que adoptará medidas de "seriedad fiscal" para permitir un descenso de los intereses.
No obstante, tras su victoria en las elecciones, el ministro de Hacienda, Dario Durigan, principal autoridad económica del Gobierno, manifestó que la principal prioridad será llevar la inflación al "centro" de la meta oficial, esto es, el 3,0 % anual.
Actualmente, la inflación se encuentra en el 4,58 % anual, ligeramente por encima del techo de la meta, que permite una variación del 1,5 %.
En su última reunión, el Banco Central reforzó la necesidad de mantener la cautela en la política monetaria por las presiones inflacionistas y por el aumento de la incertidumbre en la economía mundial.
Los intereses altos son uno de los factores que han causado la ralentización de la economía brasileña, que según previsiones oficiales crecerá en torno al 2,0 %, por debajo del 2,3 % del año pasado.