“Así salgo de la Municipalidad después de cuatro años y un día de trabajo”, se ufanó Ferreiro en un mensaje que acompaña su envío a la prensa.
“Es mi voluntad que los organismos de control y la ciudadanía en general tengan la certeza de mi honestidad, y de mi total transparencia al servicio de Asunción”, escribió también Ferreiro en su cuenta de Twitter en una publicación en la que pedía a la Contraloría que haga públicas sus declaraciones juradas. Tras este pedido, se dio a conocer los reportes de sus bienes tanto de cuando asumió el cargo como al momento de dejar la intendencia.
Según consta en la declaración jurada presentada el 30 de diciembre de 2015, antes de asumir la intendencia, Ferreiro contaba con un patrimonio neto de G. 1.613.573.313, desglosado en G. 1.613.633.000 de activo –entre dinero en efectivo en el banco, inmuebles, acciones y vehículos– y deudas en tarjetas de crédito de G. 59.687.
Para diciembre de 2019, luego de cuatro años de intendente de Asunción, la situación financiera de Ferreiro cambió, puesto que su activo disminuyó y, además, contrajo deudas con diversas entidades bancarias.
Su patrimonio neto actual es de G. 1.128.813.031, unos G. 484.760.282 menos del que disponía antes de ser intendente. La reducción en su patrimonio se dio principalmente en cuanto a la cantidad de dinero disponible en sus cuentas bancarias. A su ingreso como administrador municipal, tenía G. 424.233.000. Al dejar el cargo, dispone de G. 30.494.571. Además, contrajo deudas que anteriormente no tenía. Estas son en tarjetas de crédito que suman un total de G. 91.081.540.
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Con la presentación de estos reportes de la Contraloría, Ferreiro busca mantener su imagen, tratando de desmarcarse de los hechos de corrupción que lo salpican, y por los que la Fiscalía inició una investigación, que propició su renuncia al cargo.