El operador político colorado Wilfrido Victoriano Quintana Parodi, quien mañana cumple 39 años de edad, se presentó el miércoles último ante la justicia en la ciudad de Santa Rosa del Aguaray, donde directamente compareció ante el juez Nelson Mercado, quien decretó su prisión preventiva en la Agrupación Especializada de Asunción.
Sin embargo, como el cuartel policial ya está lleno de presos (hay 180, entre policías y civiles), al menos hasta ayer Quintana seguía en el Segundo Departamento en espera de que se decida su lugar de reclusión.
Wilfrido Quintana está imputado por cohecho pasivo agravado (coima), ya que según el Ministerio Público cuando era el director de la penitenciaría regional de San Pedro de Ycuamandyyú aceptó dinero y hasta un reloj a cambio de trasladar a una supuesta “granja” contigua a los poderosos narcotraficantes condenados Ángel Tranquilino Giménez y Víctor Brítez Aranda, alias Chapaló.
Estos dos últimos, quienes cumplían en la cárcel de San Pedro de Ycuamandyú sentencias de 21 años y 26 años, respectivamente, vivían en realidad en un régimen totalmente abierto en un rancho contiguo al penal, con otros dos internos que fungían de secretarios.
La “granja” fue pillada justo al día siguiente de la masacre de 10 miembros del clan Rotela a manos de integrantes del PCC, el domingo 16 de junio de 2019, en pleno Día del Padre.
Ministro, viceministro y un abogado
Tras la masacre y el descubrimiento de la “granja”, los narcos Chapaló y Ángel Tranquilino Giménez fueron regresados a la población penal común y el entonces director del penal, Wilfrido Quintana, pasó a ser oficialmente un fugitivo de la justicia.
Mientras tanto, la Fiscalía de Crimen Organizado rescató de los celulares incautados varios mensajes entre el narco Ángel Tranquilino Giménez y el director Wilfrido Quintana, así como otras comunicaciones correlativas entre este último y un abogado que aparentemente era el que recibía el soborno entregado por el preso y lo repartía supuestamente entre un ministro y un viceministro de la época.
Coincidentemente, cuando Tranquilino iba a revelar los nombres de los altos funcionarios a los cuales tenía comprados, terminó brutalmente asesinado en la cárcel de Ciudad del Este, el 27 de agosto de 2019.
Supuestamente, el traficante iba a denunciar que una rosca corrupta del Gobierno de Mario Abdo Benítez le sacó propiedades, vehículos y hasta una avioneta, pero que al final lo confinaron de nuevo a una diminuta celda en el penal de Ciudad del Este.
La detención de Quintana, entonces, podría finalmente ayudar a saber quiénes eran los demás funcionarios estatales que lucraban con los presos más pudientes y que serían los mismos que al verse en peligro ordenaron el asesinato de Ángel Tranquilino Giménez, quien fue miembro de la red del doblemente condenado narco apodado Toma’i.