FRAM, Itapúa (Juan Augusto Roa, de nuestra redacción regional). El hospital del Instituto de Previsión Social (IPS) de Encarnación, designado como hospital respiratorio de referencia en el marco de la pandemia por el covid-19, dispone de nueve camas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI). Estas permanentemente están ocupadas y los pacientes en estado grave están siendo derivados a Asunción y Ciudad el Este.
Mientras tanto, en el hospital de Fram existe una infraestructura que no está siendo aprovechada por falta de inversión en recursos humanos del Ministerio de Salud Pública.
En abril pasado se inauguró en el hospital distrital local un pabellón con todos los servicios básicos necesarios y con capacidad de ser habilitado como pabellón respiratorio con ocho camas. Esta unidad sanitaria es resultado de la donación de una empresa de esta localidad; no le costó ni un solo guaraní al Estado.
Tres de las ocho camas totalmente equipadas para funcionar como Unidad de Terapia Intensiva (UTI) están en el pabellón principal. Además, en una sala aislada se encuentra otra cama también con dotación para funcionar como UTI.
El pabellón dispone de un circuito de oxígeno central proveído por tanques de gran capacidad, sistema de ventilación y filtrado de aire por vacío de presión. En síntesis, tiene todos los elementos necesarios para que el centro asistencial comience a operar con UTI.
En rigor, el centro está para funcionar con UTI, solamente necesita terapistas, dijo el director del hospital, doctor José Rolón.
El profesional señaló que se necesitan al menos unos 25 funcionarios capacitados para que el servicio de UTI funcione plenamente. Necesariamente pasa por la asignación de los recursos económicos para la contratación de personal médico, paramédicos y técnicos que hagan posible su puesta en funcionamiento, explicó.
En términos de costos, en lo que refiere a recursos humanos, y tomando como promedio la suma de G. 5 millones en salario por cada uno, se estaría en los G. 125 millones por mes para que pueda funcionar el pabellón UTI, con todo lo que implica la posibilidad de salvar vidas humanas.
Esto es un poco más de lo que perciben en un mes el director de la Itaipú Binacional o el director de la Entidad Binacional de Yacyretá (EBY).