Los elementos más necesarios son: agua mineral, lavandina, tapabocas y guantes descartables para higienizar el baño. También pañales G y XG. Esto ocurre teniendo en cuenta que las donaciones llegan pero no abastecen la demanda de personas que ya gastaron mucho por insumos e internación de sus seres queridos.
Una de las que están sufriendo estas necesidades comentó que hay varios avivados que terminan llevando cosas para otros fines en vez de usarlas dentro de la carpa. Dijo que los guardias del hospital podrían colaborar en los controles. Incluso, denunció que la gente no toma conciencia para ayudar en la limpieza del local, pues no existe una persona asignada específicamente para el efecto.
Otra incomodidad es que el recinto tiene goteras en el techo y con cada precipitación la estadía se complica, forzando a los afectados a escurrir el agua. Con estos días de frío requieren de colchones y frazadas para los que vienen de lejos a las apuradas y no pudieron traer sus enseres.
A lo largo de estos meses se observó en algunos alojamientos provisorios que la solidaridad no es de la magnitud que en hospitales de referencia. El caso de Luque mostró un aumento significativo de enfermos y, por ende, de sus acompañantes.
Ana María Reichsfeld vivió en carne propia la precariedad. Hoy insta por redes sociales a que las personas de buen corazón refuercen su solidaridad y creó una página en Facebook que se llama Unidos Podemos Ayudar. Ahí se encuentra información sobre lo que falta para los interesados en colaborar. Este albergue está frente mismo al centro asistencial.