Si bien una buena semilla tiene vida y energía para germinar, el lugar que será su casa durante su desarrollo no siempre será el “hogar, dulce hogar”, y puede encontrarse con un suelo que presente plagas y enfermedades como “comité de bienvenida”. Por tanto, “realizar un tratamiento de semillas será muy importante dentro de lo que es el objetivo del productor de lograr un buen arranque en la emergencia, establecimiento del cultivo y obtener un buen stand de plantas (población) que es uno de los factores determinantes de una buena producción”, aseguró el Ing. Agr. Jorge Moreno, asesor técnico de BASF.
Por qué tratar la semilla
“El tratamiento de semillas brinda un control preventivo y potenciador a la semilla para el momento de la germinación y emergencia, buscando promover el crecimiento ante condiciones adversas, controlar o repeler patógenos, insectos u otras plagas que atacan a las semillas y plántulas en esta primera etapa”, explicó luego.
“Muchos productores adquieren por un lado fungicidas y por el otro insecticidas para realizar su tratamiento de semillas. Nosotros contamos con un producto de mezcla pronta, fungicida e insecticida, que es el Acronis® Top que contiene pyraclostrobin y el thiofanato metílico para el control preventivo y curativo de enfermedades, además del insecticida fipronil que protege a la semilla desde la germinación contra el ataque de plagas, por ejemplo; un lepidóptero que causa bastante daño en las plántulas de soja, es el elasmopalpus (oruga barrenador del tallo) que está en el suelo y tiene una mayor presencia en épocas de estrés hídrico, además, brinda mayor velocidad de emergencia y desarrollo inicial del cultivo”, dijo el profesional.
Importancia de dosis exacta
Le consultamos al ingeniero sobre la dosificación del producto. “La dosificación recomendada es de 200 cc por cada 100 kilogramos de semillas, es una dosificación baja y de gran efectividad, la dosis baja tiene sus ventajas comparativas a la hora de tratar semillas. Quiero destacar en esta parte sobre lo que puede pasar en el caso de una subdosis o sobredosis/superdosis; si el producto se utiliza menos de lo recomendado no habrá resultados y la semilla estará desprotegida, en tanto que si se utiliza en forma excesiva a la dosis recomendada, la primera piel de la semilla se puede ver afectada y al final tendría un menor poder de germinación, por lo cual es fundamental que el productor aproveche al máximo lo que tiene como herramienta”.
Por qué inocular la semilla
La semilla de soja también debe ser inoculada con organismos vivos, en este caso con bacterias bradyrhizobium japonicum, mencionó.
“La soja es una leguminosa, y fija el nitrógeno atmosférico, gracias a la relación simbiótica que tienen con éstas bacterias, dependiendo de la necesidad de nitrógeno de la planta, la misma puede autogestionar el 25 a 75% de su necesidad de nitrógeno que lo utilizará para su desarrollo y producción. Si bien existen bacterias bradyrhizobium japonicum naturalizadas en el suelo, y también infectas las raíces de la soja, éstas no producen la misma cantidad ni calidad de nódulos, por lo que es necesario realizar la inoculación con inoculantes de multiplicación controladas, para asegurar la calidad de las bacterias”, reseñó nuestro entrevistado.
Cómo funciona
“Desde BASF ofrecemos a los productores el Vault® HP que es un inoculante que provee a la planta una alta calidad de bradyrhizobium japonicum que favorece la rápida producción de nódulos activos sobre el cuello de la raíz principal. Este inoculante viene acompañado de un protector, el Extensión, es un compuesto de nutrientes, vitaminas y carbohidratos, prolongando la vida de la bacteria y en consecuencia teniendo un periodo más largo de producción de nitrógeno”, explicó el ingeniero Jorge Moreno.
Dosificación y duración
A la consulta de cómo se dosifica atendiendo a que son organismos vivos, el ingeniero señaló que “este producto tiene una la presentación donde vienen 2 vejigas de 750 ml y 2 vejigas de 580; una sola caja sirve para tratar 2.000 kilos de soja, o sea, es actualmente uno de los más concentrados del mercado, se utiliza en ultra baja dosis, son apenas 75 ml cada 100 kilogramos de semillas. En lo referente al tiempo de vida de la bacteria en la semilla, podemos señalar que nosotros recomendamos sembrarlas hasta 10 días después de la inoculación, pero tenemos casos de productores que sembraron hasta 25 días después de inocular sus semillas y tuvieron excelentes resultados”.