El último día del año en el Hospital

Daniel Reyes se encuentra en el Hospital de Clínicas acompañando a un sobrino internado de tan solo siete años.Gentileza,

En el albergue del Hospital de Clínicas los familiares de pacientes que luchan por sus vidas, por diversas patologías, cuentan que toman la posta decididos a permanecer allí para darle fuerza a los enfermos, con sus oraciones, y su presencia. La salud es un hermoso regalo que hay que valorar.

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Daniel Reyes pasará el Año Nuevo en el Hospital de Clínicas. “Acompaño a un sobrino del barrio que tiene leucemia, que hace dos años, tres meses que se encuentra acá”, comentó.

“Todos los días venimos y relevamos a la persona que está, el enfermito tiene siete años. La verdad que es inimaginable esto”, relató.

Afortunadamente la atención a los pacientes es buena, según dijo el hombre que aquí ha pasado fechas importantes como su cumpleaños, el de su mamá que está lejos, y ahora el Año Nuevo.

Y aunque duele no estar con la familia pasar aquí tiene un sentido humano. “Es poner un granito de arena para pasar bien”, refirió.

Su mensaje lo resumió así: “que se quieran mucho y que pasen con su familia”.

Mi abuelo falta en la mesa

Angélica Barreto acompaña a su abuelo internado en terapia del Hospital de Clínicas.

Angélica Barreto está en el albergue del Hospital de Clínicas, aguardando noticias de su abuelo. “Desde hace dos meses estamos aquí por mi abuelo que está con insuficiencia cardiaca, tuvo paro y complicaciones. Toda la familia vamos a pasar acá el Año Nuevo”, contó.

Es la primera vez que vive la experiencia de un Año Nuevo en el hospital. “En la Navidad nos tocó demasiado, es difícil pero no le vamos a dejar a nuestro paciente. La sensación de que falta alguien en la mesa es muy dura”, indicó.

Angélica mencionó que vio a muchísima gente entrar, salir de alta, gente fallecida también. “Entre los familiares se crea una sensación de familia y comunidad y por suerte nos brindan comodidad. Son 24 horas, no te podes escapar”, declaró.

Los que allí aguardan tienen una cama, que Angélica aseguró es importante para descansar un rato.

La atención

“De la atención en terapia no me puedo quejar, los doctores, las enfermeras ponen todo de sí y no tengo palabras para agradecerles”, subrayó Angélica.

Está convencida de que hay que valorar la salud porque es todo. “Tenés la plata del mundo, pero la salud no se compra. Acá hay mucha gente que vino con dinero pero es bastante caro. La vida no se compra, la salud tampoco”, reflexionó.

Hay que valorar a la familia, “miren al cielo y digan: ¡gracias!”, finalizó.

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