La comunidad Takuaguyogue, de la etnia Pãi Tavyterã, cuenta con una población aproximada de 300 personas, distribuidas en 60 familias. Está situada en la colonia San Luis, a más de 50 km de la ciudad de Pedro Juan Caballero.
Es uno de los tantos asentamientos indígenas olvidados o desconocidos, pero que ganó notoriedad a raíz de la triste muerte por desnutrición severa de una niña de 3 años. El hecho se registró el 22 de enero, pero trascendió como noticia recién el viernes 23 de enero.
El médico forense, César González Haitter, determinó como causa de muerte “desnutrición calórico-proteica”, con un avance de seis meses como mínimo.
En el lugar, está vacía la choza donde vivió la niña con sus padres, Raquel Pereira Ferreira (18) y Amado Zárate Romero (27), actualmente privados de libertad.
Es difícil encontrar una explicación al triste final que tuvo la niña, ya que en Takuaguyogue los habitantes se dedican al cultivo de mandioca y poseen terrenos para producir rubros agrícolas y criar animales menores. Solo una familia cría gallinas para consumo, según la información recabada.
Algunos, como los padres de la niña fallecida, logran ingresos mediante changas en estancias de la zona.
Carecen de lo más básico
La comunidad carece incluso de la más básica asistencia del Estado. Gran parte de la población se abastece de agua para el consumo y usos domésticos de una naciente, al no contar con provisión regular de agua potable.
No cuentan con caminos en condiciones adecuadas, ya que el único que utilizan cruza por una propiedad privada, que todos los días se cierra a las 17:00, impidiendo el tránsito libre, según denunciaron los moradores.
Así como la mayoría de los moradores, la familia de la niña fallecida tiene una choza cubierta con carpa.
El puesto de salud más cercano queda a más de 50 km y la mayoría de los habitantes no cuenta con medios de transporte para llegar al local sanitario.
No tienen una escuela, por lo que los casi 50 niños en edad escolar que habitan en Takuaguyogue no acceden a educación regular.
“La situación acá no es buena, estamos abandonados, no tenemos autoridades; hay mucha deforestación y otros problemas. Por eso pasan muchas cosas acá”, indicó Juan Carlos Blanco, poblador de la comunidad.
Necesitamos que se agilice la titulación y caminos, dice líder
El líder de la comunidad Takuaguyogue, Oscar Garcete Rojas, dijo que las 670 hectáreas de tierras donde están asentados aún no están tituladas. Señaló que es necesaria la titulación para facilitar procesos que permitan acceder a obras de infraestructura en la zona.
Agregó que los pobladores necesitan caminos en condiciones que les permitan un tránsito libre.
“Necesitamos caminos. Muchas veces no podemos vender nuestra producción de mandioca porque no tenemos camino para llevar al mercado”, indicó Garcete.
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