Niños, jóvenes y adultos participaron activamente de la jornada religiosa realizada en la iglesia parroquial de San Blas en la ciudad de Itá. Muchos de los promeseros vistieron atuendos característicos del santo patrono en señal de fe y agradecimiento por los favores recibidos; algunos expresaron su devoción repartiendo agua y recuerdos en forma de pulseras.
La misa fue oficiada por Mons. Joaquín Hermes Robledo, quien hizo un llamado a la práctica del bien común entre los actores políticos. Un mensaje similar expresó durante la celebración de la Virgen de la Candelaria, en Capiatá, el lunes 2 de febrero.
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“En nombre del bien común, las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales de las personas. El bienestar social y el desarrollo integral deben ser para todos, en ámbitos como la salud, la educación y la alimentación”, señaló el obispo
Al finalizar la ceremonia religiosa, se realizó la tradicional procesión por las principales calles de la ciudad. La caravana de fe estuvo acompañada por la Banda de Músicos de las Fuerzas Armadas, además de jinetes y amazonas que escoltaron la imagen del santo patrono junto a los feligreses.
A la iglesia llegaron fieles provenientes de distintos puntos del departamento Central para sumarse a esta tradicional manifestación de fe, que cada año convoca a cientos de devotos.
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En los alrededores de la parroquia de San Blas se observó gran cantidad de vendedores de chipa y butifarra, así como de velas y collarines de tela en color rojo, alusivas al santo patrono de la ciudad.
La fiesta de San Blas volvió a demostrar la profunda religiosidad y tradición que caracterizan al pueblo de Itá.