Alrededor de 600 familias de la compañía Ybypojhyi, en el distrito de Villa Oliva, enfrentan una severa escasez de agua potable que las obliga a depender de camiones cisterna y de la ayuda solidaria para cubrir una necesidad básica. La problemática, que se arrastra desde hace semanas, se agravó en los últimos días debido a la intensa sequía, generando preocupación e indignación en la comunidad.
Pese a encontrarse en una región caracterizada por extensos humedales, los pobladores señalan que no cuentan con acceso regular al vital líquido para el consumo diario. En ese contexto, cuestionan la falta de soluciones estructurales por parte del Estado y apuntan al impacto de la producción arrocera a gran escala sobre los esteros de Ñeembucú.
<b>Sin agua</b>
Agustín Paredes, poblador de la zona, relató desde su silla de ruedas —a la que quedó postrado tras un accidente— que la comunidad depende de la asistencia de terceros para acceder al agua potable.
“Nosotros no tomamos agua potable si no nos traen; tenemos que traer del tajamar para beber, no tenemos otra opción”, expresó.
Distribución
Juliana Aquino, otra vecina, indicó que el agua potable solo llega en bidones mediante la gestión voluntaria de un poblador.
“Es un problema eterno en la comunidad. Cuando podemos compramos agua para tomar; tenemos pozo, pero no es potable, sale con herrumbre y solo sirve para lavar cubiertos y ropa”, explicó.
En la misma línea, Ramón Maciel señaló que incluso los pozos artesianos no garantizan agua apta para el consumo.
“El agua de nuestro pozo sale salada, no es apta para beber. Aquí nadie consume el agua de pozo porque no es potable. Somos una comunidad grande y necesitamos agua potable”, afirmó.
Sin agua a 50 kilómetros de la capital
El diputado Diosnel Aguilera, del Partido Liberal Radical Auténtico, se hizo eco de los reclamos y sostuvo que la escasez sería consecuencia de la intervención en los humedales, afectando a las comunidades, la fauna y el equilibrio ambiental. Anunció que el caso será planteado ante la Cámara de Diputados de Paraguay para exigir inversiones en infraestructura hídrica en el departamento.
“No puede ser que, a 50 kilómetros de Asunción y a metros del departamento Central, no tengamos un servicio tan básico como el agua potable”, expresó el legislador.
Ante la ausencia de una solución oficial inmediata, la provisión de agua se logró mediante gestiones locales y aportes privados. Un carro hidrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pilar trasladó 15.000 litros de agua hasta la comunidad, con apoyo de otros tres camiones que distribuyeron bidones casa por casa.
“Resulta paradójico que en un departamento donde el 80% del territorio está cubierto por humedales, cientos de familias no tengan agua para beber”, concluyó Aguilera, advirtiendo que no se puede seguir privilegiando intereses económicos por encima del bienestar de la población.
Intentamos comunicarnos con la intendenta municipal de Villa Oliva Eusebia Musa (ANR-HC), para conocer más detalles sobre el tema, pero la misma no atendió nuestra llamada realizada su número de celular 0981 858 2XX ni respondió nuestro mensaje.