En agosto del año pasado, un temporal provocó severos daños en uno de los pabellones de la escuela San Antonio del distrito de Tacuatí, departamento de San Pedro. Desde entonces, docentes y padres realizaron reiteradas gestiones para lograr su reparación, pero las soluciones concretas no llegaron antes del inicio del nuevo ciclo escolar.
Durante el cierre del período anterior, los estudiantes ya habían recibido clases en condiciones improvisadas. Incluso la comunidad gestionó un toldo para utilizarlo como aula móvil, aunque las altas temperaturas dificultaron el desarrollo normal de las actividades.
Promesa de reparación en 80 días
En el arranque de clases, el ingeniero Willi Valenzuela, de la empresa Consorcio Educativo, se reunió con miembros de la comunidad educativa y anunció que las obras para reacondicionar el pabellón comenzarían en breve, con un plazo estimado de 80 días para su culminación.
Pese al anuncio, la comunidad se mantiene en estado de alerta, exigiendo que las promesas se traduzcan en trabajos concretos y en condiciones dignas para los estudiantes, que abarcan desde el nivel inicial hasta el noveno grado.
Infraestructura y conflictos
La situación en Tacuatí se enmarca en un inicio de año lectivo marcado por precariedades estructurales en distintos puntos del departamento. A esto se suman tensiones vinculadas al programa Hambre Cero, con reclamos por designaciones y provisión de insumos en varias instituciones, incluso en San Pedro de Ycuamandyyú.
En un año electoral, los conflictos políticos vuelven a impactar en el ámbito educativo, mientras miles de estudiantes regresan a clases en condiciones que distan de ser las adecuadas.
Entre carpas, árboles y promesas de obras, la comunidad de Tacuatí inicia el 2026 con la esperanza de que esta vez las soluciones lleguen antes de que termine el año escolar.