“Es tan inhumano sobrevivir con esta humareda tóxica”, expresó un vecino que prefirió mantener su identidad en anonimato, por temor a posibles represalias. Según el denunciante anónimo, esta situación se viene repitiendo desde hace meses y la falta de medidas de control convierte al vertedero en un verdadero foco de contaminación.
Los incendios en el vertedero se producen con frecuencia debido a la acumulación de basura orgánica e inorgánica, muchas veces sin tratamiento previo. La falta de infraestructura adecuada y de mantenimiento agrava la situación, generando humo que invade las viviendas y las calles cercanas, afectando la salud respiratoria de los vecinos.
“Nos levantamos con olor a quemado y nos acostamos igual. Los niños se quejan de picazón en la garganta y los adultos tenemos dificultad para respirar algunos días”, comentó el denunciante.
Impacto social y ambiental
Según el denunciante anónimo, la humareda constante afecta no solo la vida cotidiana de los vecinos, sino también la percepción de seguridad ambiental en la zona.
Los vecinos coinciden en la necesidad de una gestión más eficiente del vertedero, la implementación de controles que eviten la quema de residuos y la creación de espacios adecuados para el tratamiento de la basura.
Respuesta del intendente
Nery Brítez (PLRA), intendente de Caraguatay, informó que el vertedero de la compañía Jhugua Po’i está en proceso de cierre. “Desde hace dos meses llevamos la basura al Farol, y de a poco se irá retirando lo que queda”, indicó el intendente.
Explicó que la medida responde a dos motivos principales: el aumento poblacional de la zona y la saturación del espacio, que ya no permite mantener un vertedero en esas condiciones.
“Últimamente la zona está muy poblada, y el espacio mismo ya no da; se está llenando. Por eso se ha calendarizado el cierre del vertedero”, indicó Britez.
El jefe comunal también señaló que la humareda que afecta a los vecinos podría deberse a personas que habrían ido a quemar residuos en el lugar. Para evitar irregularidades, se instalaron cámaras de seguridad y se contrató más personal para controlar la descarga de basura.
Una vez finalizado el proceso, se planea instalar una planta recicladora y trabajar con la comunidad para gestionar los residuos de manera ordenada. Britez afirmó que continuarán atentos a la comunidad y cualquier inconveniente que pueda surgir durante la transición hacia un sistema más seguro y sostenible.