Bar asunceno se “adueña” de plaza y convierte veredas en baños públicos, denuncian

Residentes del barrio San Jorge de Asunción denuncian que el local “Moco Bar” convirtió la zona residencial en un “baño público” y foco de disturbios.

Residentes del barrio San Jorge de Asunción denuncian que el local “Moco Bar” convirtió la zona residencial en un “baño público” y foco de disturbios. Aseguran que la multitud ocupa veredas y espacios públicos, que impiden un buen descanso

La tranquilidad del Barrio San Jorge de Asunción se afectada por la ruidosa actividad de un local nocturno que, en menos de un año, agotó la paciencia de los vecinos, según denuncian.

Se trata de “Moco Bar”, ubicado sobre la calle Grabadores Kabichu’i, entre Cañada y Emeterio Miranda, justo frente a la Plaza Ignacio Núñez Soler y a pasos del Museo del Barro.

Los pobladores aseguran que la situación se volvió insostenible debido a que la concurrencia no se limita al interior del local, sino que desborda hacia la vía pública.

Veredas convertidas en baños públicos

Para los vecinos, el problema no es solo el ruido, sino la degradación del entorno. Hugo Vallejos, uno de los afectados, relató con indignación que los clientes utilizan los frentes de las casas como si fueran sanitarios. “Usan mi casa como si fuese baño público; orinan, defecan y vomitan”, denunció el vecino.

Además de los restos de bebidas alcohólicas y basura que amanecen en la zona, Vallejos señaló que el olor a droga que ingresa a las viviendas es “impresionante” y que el ruido de los grupos de personas se extiende fácilmente hasta las 4:00 de la mañana.

El desgaste de vivir sin descanso

Por su parte, la vecina Lourdes Molina describió el impacto emocional y físico que genera esta situación. Aunque el bar abrió hace menos de un año, el “desgaste” acumulado por no poder dormir hace que parezca mucho más tiempo.

Molina explicó que el descontrol incluye música a alto volumen desde los vehículos, ruidos molestos de motocicletas, gritos y peleas en plena calle.

“El problema es la cantidad de gente; ellos no están adentro, están en la calle y en la plaza”, reclamó Molina.

Para los residentes, la plaza Ignacio Núñez Soler perdió su función al ser ocupada por personas que consumen alcohol fuera del bar.

Ante los constantes disturbios, los vecinos recurren a la Policía Nacional. Según el testimonio de los afectados, los uniformados suelen acudir ante los llamados debido a la cercanía, pero los agentes se limitan a realizar recorridos sin intervenir de manera efectiva para despejar la zona o frenar la polución sonora.

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