Doña Emilia Molinas celebra 104 años de vida en Guarambaré

Doña Emilia Molinas celebró 104 años de vida rodeada de sus familiares.Gentileza

Doña Emilia Molinas festejó 104 años de fecunda vida en la ciudad de Guarambaré. La describen como incansable trabajadora, con espíritu solidario y por su legado de una familia numerosa que hoy celebra su vida como una bendición.

Es oriunda de la compañía Valle Pó’i de la ciudad de Villeta y ayer, sábado, festejó en la ciudad de Guarambaré sus 104 años de vida, rodeada del cariño de su familia. La vida de doña Emilia Molinas estuvo marcada por la constante dedicación a las personas que ama y un profundo compromiso con su comunidad.

En la compañía Valle Pó’i de Villeta, doña Emilia Molinas tuvo una infancia y juventud de trabajo arduo. Desde muy temprana edad, pasó su vida en distintos lugares de las ciudades de Guarambaré y Villeta, para finalmente regresar junto a su madre, donde se dedicó a las labores de la chacra, la crianza de animales y todo tipo de actividades que le permitieran salir adelante.

En esos años, también elaboraba cigarros y velas que llevaba a vender hasta San Antonio, recorriendo a pie largos trayectos de ida y vuelta. Con el paso del tiempo, y ya siendo madre desde los 20 años, redobló esfuerzos para sostener a su familia, preparando y comercializando alimentos como chipa, sopa, tortas y chícharo trenzado, que transportaba en canastas sobre la cabeza, acompañada muchas veces de sus hijos.

Su espíritu emprendedor la llevó además a desempeñarse como modista, confeccionando prendas completamente a mano. Ese talento la convirtió en protagonista dentro de su comunidad al elaborar la primera indumentaria del club 4 de Octubre, del que fue presidenta

Asimismo, fue una de las fundadoras de la capilla Virgen de Caacupé, a la que dedicó años de esfuerzo para la construcción del templo sagrado, reflejando su fe y vocación de servicio.

A lo largo de su vida, doña Emilia se destacó como una mujer activa, carismática y leal. Pese a las dificultades, logró criar a sus siete hijos, a quienes brindó lo mejor de sí para asegurarles un futuro digno.

Su legado se multiplica en una extensa familia compuesta por sus siete hijos, 25 nietos, 43 bisnietos y 13 tataranietos, quienes celebraron no solo su cumpleaños número 104, sino también la vida de una mujer que representa fortaleza, trabajo y amor incondicional.

Es considerada una verdadera bendición y su vida un ejemplo para las nuevas generaciones.

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