Caen supuestos asaltantes

CIUDAD DEL ESTE. Cuatro supuestos autores del asalto a la sucursal de casa de cambios Santa Rita en San Cristóbal fueron detenidos por agentes de Investigación de Delitos este sábado. Están involucrados dos guardias del negocio asaltado.

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Entre los aprehendidos se encuentran, según los agentes, los supuestos ideólogos del atraco, quienes convencieron a los guardias del local de participar. Todos habrían confesado su participación y ahora se encuentran recluidos en la Jefatura de Policía de Alto Paraná, a disposición de la Justicia.

Alrededor de las 10:30, en una calle del asentamiento Sueño y Esperanza de Capiatá, departamento Central, fue detenido Saturnino Martínez García (50), con orden de captura por abigeato, proceso que data de 2005. Junto con él fue aprehendido su hijo, Carlos Martínez López (28), domiciliado en Juan E. O'Leary.

Entretanto, en Ciudad del Este se privó de su libertad a Ubaldino González Gavilán (38) y a Mateo Verdún Sánchez, mayor de edad. Según los policías de Investigación de Delitos, Saturnino Martínez y Carlos Martínez habrían ideado el asalto y convencido a los guardias de seguridad de participar.

Los custodios, los hermanos Adrián de Jesús y Arnaldo Mancuello Valdez, fueron detenidos días atrás y están procesados por robo agravado y asociación criminal. Supuestamente, González habría sido el chofer del automóvil empleado para escapar de la casa de cambios. Los agentes afirman que todos los detenidos confesaron tener participación en el hecho, que en las siguientes horas darán a conocer los detalles del caso.

El asalto a la sucursal de la casa de cambios Santa Rita en San Cristóbal, al sur del Alto Paraná, ocurrió al mediodía del 26 de setiembre. Cuatro hombres a cara descubierta y fuertemente armados redujeron al guardia, mientras el otro había ido a almorzar, y al introducirse en el local tomaron por víctimas a la gerente, los empleados y un cliente. Ellos conocían detalles del manejo de la empresa y de la vida privada de sus trabajadores, por lo que el entorno fue investigado por los policías.

Los delincuentes huyeron, llevándose el circuito cerrado de seguridad a bordo de un automóvil que había sido robado días antes en Ciudad del Este y que arrojaron en el arroyo Aguaraty de la colonia San Miguel, en San Cristóbal. El motín superó los G. 1.000 millones, según los datos manejados por la Policía.