Una sabrosa competencia de chipas

Una deliciosa competencia entre dos grandes fabricantes de chipa se puede apreciar en el centro de Asunción. En Caballero y Palma, el auténtico Chipa Barrero se vende como pan caliente. A pocas cuadras están las vendedoras de Hijas de María Feliciana.

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Para los productores, esta semana es ideal para hacer el “agosto” en pleno abril y compiten en precios y calidad. Todos tienen su clientes y están los privilegiados, que compran en grandes cantidades como la entidad binacional Itaipú. “Enviamos 3.000 chipas al Alto Paraná para los funcionarios de Itaipú”, nos dijo Esteban Rabugetti, mientras vendía la "auténtica Chipa Barrero”.

En el puesto donde estaba, una vez que estacionó la camioneta que transportaba el producto, los transeúntes -tal vez guiados por el delicioso aroma- se acercaban y compraban las famosas argollas a precios que varían entre los G. 5.000, G. 10.000 y hasta G. 50.000. Los conductores también formaban fila para comprar.

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Las tradicionales vendedoras de Palma, que ofrecen la producción de las Hijas de María Feliciana, no solo chipas ofrecían, sino también cocido caliente y hasta butifarra. También despachaban a muchos compradores.

Sin duda que la chipa, al igual que las empanadas, son las comidas predilectas de los paraguayos en medio de las comidas fuertes.

Visitar el Paraguay y no consumir chipa haría incompleta la estadía, así como visitar al amigo en el exterior y no llevarle chipa. Que lo diga si no el papa Francisco, quien a cada paraguayo que encuentra por el mundo siempre le pregunta: “¿trajiste chipa?”.

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