La hotelería paraguaya cerró el 2025 con indicadores sin precedentes. La ocupación promedio se acercó al 70%, impulsada por una agenda intensa de eventos deportivos, corporativos y culturales. “Fue un muy buen año, incluso mejor que en 2024. Tuvimos grandes eventos, congresos, shows y competencias internacionales que marcaron una diferencia clara”, señaló Josefina Otero, presidenta de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay (Aihpy).
Como sucedió en años anteriores, Asunción, sede de la final de la Copa Sudamericana y epicentro del turismo de negocios, registró ocupación plena en semanas clave. Pero el crecimiento también se extendió al interior: Encarnación, Ciudad del Este y San Bernardino mostraron un dinamismo inédito durante el 2025.
Solo en esta última ciudad, San Ber, los últimos cuatro fines de semana de verano generaron ingresos cercanos al millón de dólares, según autoridades locales. La tendencia hacia una desestacionalización de la demanda se consolidó, con altos niveles de ocupación durante todo el año.
Marcas internacionales apuestan por Paraguay
Asimismo, el interés de cadenas globales por el mercado paraguayo se tradujo en inversiones concretas. Hilton consolidó su presencia con la incorporación de Palmaróga Hotel a su colección Tapestry y, posteriormente, realizó la apertura del Hilton Garden Inn Asunción, Aviadores, un moderno establecimiento orientado al viajero corporativo.
Por su parte, Marriott International formalizó su desembarco en el segmento de ultralujo con el anuncio del JW Marriott Asunción, actualmente en construcción sobre la avenida Aviadores del Chaco. El proyecto, desarrollado por Agri Terra, marca un hito por su propuesta de cinco estrellas plus y una inversión estimada superior a los US$ 80 millones.
En paralelo, otras marcas también fortalecieron su presencia. Holiday Inn Express se posicionó como opción de gama media para el segmento ejecutivo, mientras que el grupo Wyndham mantuvo la operación de sus hoteles Dazzler Asunción y Esplendor by Wyndham, ambos con buen desempeño en el circuito de negocios y eventos. Estos movimientos reflejan la maduración del mercado hotelero nacional y la confianza de los inversores internacionales.
Encarnación, Ciudad del Este y San Ber: polos emergentes
El fenómeno de crecimiento no se limita a la capital. Encarnación se consolida como destino turístico todo el año. La inauguración del Alula Hotel, primer cinco estrellas de la ciudad, marcó un salto de calidad en la oferta local. “Hay un interés creciente en desarrollar infraestructura en zonas como Itapúa, Alto Paraná o Cordillera. San Bernardino tiene gran potencial, pero aún falta un inventario hotelero de gran escala”, explicó Otero.
Por su parte, Ciudad del Este, con su dinamismo comercial y la cercanía con Brasil y Argentina, también vio repuntes significativos, especialmente durante eventos binacionales y ferias regionales. Inclusive, el Chaco hoy comienza a perfilarse como foco de interés en torno a la Ruta Bioceánica, donde la oferta hotelera empieza a poner el ojo lentamente, según comentó la titular de la Aihpy.
Capital privado y profesionalización: motores del auge
La totalidad de los proyectos en marcha responden a iniciativas privadas. No se registran inversiones hoteleras estatales directas, aunque el sector valora el impulso de eventos internacionales por parte del Gobierno. “Hoy hay mucho interés en el modelo hotelero. Los inversores están migrando del alquiler temporal hacia proyectos con otra gestión y rentabilidad. Pero para captar capital extranjero se necesita formalidad, estudios y certificaciones serias”, advirtió Otero.
Las consultoras y operadores locales también cumplen un rol clave, articulando inversiones y detectando oportunidades en regiones no tradicionales. Aun así, el acceso al crédito sigue siendo un desafío. La falta de productos financieros específicos para construcción o remodelación hotelera limita la expansión en algunos nichos del mercado.
Expectativas y desafíos para 2026
El principal reto de la industria es sostener el crecimiento. Para este año, el sector apunta a mantener o superar ese 70% de ocupación promedio alcanzado en 2025. La profesionalización de los servicios, la regularización del mercado de alquileres temporarios y la creación de instrumentos de financiamiento son claves para sostener el ciclo positivo.
En el horizonte inmediato, nuevos eventos y actividades de alto impacto regional prometen mantener la demanda elevada, según explicó la titular del gremio hotelero. El clima de confianza es palpable: “Desde hace dos años el interés por invertir en hotelería creció como nunca antes. La clave está en consolidar ese interés con proyectos viables y bien estructurados”, afirmó Otero.
Con bases sólidas, marcas globales operando en el país y polos emergentes en pleno desarrollo, Paraguay se encamina a consolidarse como un destino atractivo para el turismo regional y las inversiones hoteleras de largo plazo.