“La historia de Tintorería Española comienza mucho antes de que existiera como empresa. Se inicia en Europa, con una vocación que se transmitió de generación en generación“, explica Julio Egdar.
“Mi abuelo materno (Julio Periaguez), químico industrial, llegó al Paraguay contratado por una de las empresas textiles más importantes de la época. En un país donde la tintorería aún no existía como servicio especializado, él trajo consigo conocimiento, técnica y una manera muy rigurosa de entender el cuidado de las prendas”, rememora.
Ese legado técnico y cultural sentó las bases de un oficio familiar que fue madurando con el tiempo. “Tras varios años de experiencia, decidió abrir su propia tintorería, sentando las bases de lo que sería un oficio heredado dentro de la familia“, afirma.
“Con el paso del tiempo, ese saber fue transmitiéndose, y fue así como adquirí desde joven una formación profunda en el rubro”, recuerda, evidenciando que la empresa no nació como una oportunidad coyuntural, sino como una continuidad natural de conocimiento.
Herencia, precisión y excelencia
La chispa definitiva apareció décadas después, en un momento inesperado. “Años después, ya dedicado a otras actividades empresariales, la idea de retomar ese legado reapareció durante un viaje a Encarnación, a principios del 2002″, comenta Julio Edgar.
Así nació Tintorería Española, cuyo nombre es un homenaje directo a su abuelo y a esa herencia europea que marcó su forma de trabajar: precisión, respeto por los materiales y obsesión por la calidad.
Para Julio Edgar, es importante mencionar la distinción técnica sobre el servicio que ofrecen, diferenciando entre tintorería y lavandería.
“La diferencia principal radica en el nivel de especialización y en el tratamiento que recibe cada prenda”, explica.
“Una lavandería tradicional ofrece un servicio similar al lavado doméstico: lavado al agua en lavarropas estándar y secado en secadora, generalmente bajo procesos uniformes y orientados al volumen", detalla.
“En ese tipo de servicio no siempre se garantiza la eliminación total de manchas complejas ni la conservación óptima de la estructura original de la prenda, pudiendo producirse encogimientos, deformaciones o pérdida de color en ciertos tejidos delicados”, informa.
El arte de preservar prendas con rigor profesional
La filosofía de Tintorería Española se orienta hacia un abordaje técnico individualizado.
“Una tintorería profesional trabaja con técnicas especializadas, como el lavado en seco y tratamientos específicos según el tipo de tela, su composición, color y confección", manifiesta.
“Cada prenda es evaluada individualmente antes de definir el proceso adecuado”, sostiene.
Bajo esa lógica, agrega que “en Tintorería Española analizamos cuidadosamente cada pieza desde la recepción: revisamos su estado, identificamos posibles riesgos y aplicamos el tratamiento más apropiado".
Porque el objetivo no es solo limpiar, sino preservar la calidad, prolongar la vida útil de las prendas y mantener su forma y textura original.
Ese enfoque se traduce en una propuesta de valor diferenciada que, según su presidente, tiene un principio rector.
“En Tintorería Española ofrecemos un servicio de alta calidad sustentado en un sistema de lavado único en Paraguay, diseñado específicamente para conservar la forma, el color y la textura original de cada prenda. No se trata solo de limpiar, sino de preservar”, asegura.
El sello de una empresa que cuida cada detalle
La metodología interna responde a estándares rigurosos. “Cada prenda que recibimos es evaluada individualmente desde el momento de la recepción. Registramos su estado, identificamos posibles riesgos y definimos el tratamiento más adecuado según su composición y características”, observa.
“Entendemos que no existen dos prendas iguales, así como tampoco dos clientes con las mismas necesidades. Por eso la atención personalizada es uno de nuestros pilares: ofrecemos asesoramiento directo y un seguimiento detallado en cada proceso", alega.
Para la empresa, la confianza que los clientes depositan en ellos es un activo invaluable, y trabajan todos los días para honrarla, cuidando cada detalle con precisión y compromiso.
El cuidado minucioso se refuerza con procesos técnicos estructurados. “Nuestro trabajo está respaldado por un sistema de control riguroso en cada etapa del proceso. Cada prenda pasa por cinco instancias de verificación: recepción, desmanche, lavado, planchado y control final de calidad", comenta.
“Este recorrido nos permite revisar hasta el mínimo detalle antes de devolverla al cliente”, explica.
A esto se suma la selección de insumos, pues utilizan productos ecológicos, hipoalergénicos y quitamanchas de altísima calidad, seleccionados según el tipo de tejido y sus necesidades específicas.
“Esta combinación de técnica, controles y productos especializados es lo que nos permite garantizar higiene, cuidado y resultados consistentes, incluso en prendas sensibles o con requerimientos especiales”, manifiesta.
La responsabilidad también forma parte central del modelo de trabajo. “Hasta la fecha, no hemos perdido ninguna prenda. Esto no es casualidad, sino el resultado de un proceso de recepción muy detallado, donde cada prenda es revisada y su estado queda claramente registrado", indica.
“Muchas veces recibimos prendas que ya han sido lavadas previamente en el hogar o en otros establecimientos, con daños que luego resultan difíciles o imposibles de revertir”, afirma.
Julio Edgar subraya que en Tintorería Española asumen la responsabilidad por cualquier eventual daño siempre que el proceso haya sido realizado íntegramente en su empresa.
“Nuestro compromiso es claro: transparencia, responsabilidad y el máximo cuidado en cada prenda que nos confían”, cuenta.
24 años de confianza
Con más de dos décadas de trayectoria, la empresa supo construir una identidad basada en consistencia y evolución.
“Cumplir 24 años en el mercado representa consolidación, experiencia y una trayectoria construida con coherencia y compromiso sostenido en el tiempo”, reflexiona su presidente.
La dimensión emocional del servicio también ocupa un lugar relevante.
“A lo largo de estos años hemos crecido junto a nuestros clientes, acompañando momentos importantes de sus vidas y cuidando prendas que muchas veces tienen un valor no solo económico, sino también emocional. Esa confianza construida durante más de dos décadas es uno de nuestros mayores activos”, valora.
Finalmente, Julio Edgar resume la evolución empresarial sin perder de vista la esencia original.
“La empresa ha evolucionado constantemente. Hemos invertido en tecnología, en capacitación permanente de nuestro equipo y en la mejora continua de nuestros procesos internos", consigna.
“Sin embargo, hay algo que se mantiene intacto desde el primer día: nuestra filosofía de trabajo basada en la excelencia, el cuidado minucioso de cada detalle y una atención personalizada adaptada a cada necesidad. La trayectoria no solo habla de permanencia. Habla de consistencia en la calidad y de la capacidad de seguir vigentes en un mercado cada vez más exigente”, finaliza.