Ormuz pone en jaque el comercio global, caída del tránsito del 97%

Caída del 97% del tránsito en Ormuz (UNCTA)

El estrecho de Ormuz, por donde circula el 25% del comercio mundial de petróleo y 33% de los fertilizantes, enfrenta una parálisis del 97% debido a la escalada militar. Con el precio del crudo superando los US$ 90 y los fletes en máximos históricos, el impacto amenaza con trasladarse a las góndolas y a la estructura de costos del sector productivo.

La logística global vuelve a estar en aprietos a los niveles de la pandemia. En el mundo existen puntos geográficos que actúan como arterias vivas del sistema económico (Canal de Panamá, de Suez, Malaca); y uno de ellos es el estrecho de Ormuz, actualmente una de las más críticas de todas.

Lo que durante décadas fue un canal de flujo de energía y los insumos agrícolas, hoy es un foco de incertidumbre, incluso en latitudes distantes como el continente americano.

Según el informe de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), del 10 de marzo, el tránsito de buques por este paso estratégico ha sufrido una caída brutal del 97% tras la escalada de tensiones militares en Irán.

De un promedio diario de 141 buques en tránsito registrados en febrero, la cifra se desplomó a tres o cuatro por día a inicios de marzo. Esta parálisis afecta al 25% del comercio marítimo global de petróleo, a una parte sustancial del gas natural licuado (GNL) que mueve al mundo y a fertilizantes para la cadena de producción de alimento mundial.

La reacción de los mercados

El mercado de commodities fue el primero en dar la señal de alerta. El precio del barril de petróleo Brent escaló rápidamente por encima de los US$ 90, registrando un aumento del +27% en diez días. Por su parte, el gas natural, insumo para la industria y la generación eléctrica, disparó su precio en un 74% en el mismo periodo, según datos del informe.

Para Paraguay, un país netamente importador de derivados del petróleo, esta volatilidad no es un tema menor. El aumento del crudo impacta de forma directa en la estructura de costos del transporte y la logística interna.

El informe de la UNCTAD advierte de un efecto contagio que va más allá del combustible: cuando el petróleo sube, los precios de los alimentos suelen seguir la misma trayectoria, impulsados ​​por mayores costos de producción y fletes.

Ormuz: de 141 buques a 3 o 4 diarios, datos informe UNCTAD de 10 de marzo 2026.

Fertilizantes: el riesgo para el agro

Una de las mayores preocupaciones para economías con base agrícola es la interrupción en el suministro de fertilizantes.

El Estrecho de Ormuz es la vía de salida para un tercio del comercio marítimo mundial de estos insumos. Productos esenciales como la urea (60%) y el fosfato diamónico (20%) dependen de esta ruta para llegar a los mercados internacionales.

Al subir el precio del gas natural, el costo de producción de fertilizantes nitrogenados se eleva también. El informe señala que países en desarrollo, algunos proveedores claves de alimentos, dependen de un 30% de los fertilizantes provenientes de la región del Golfo Pérsico.

Una escasez o un encarecimiento excesivo de estos insumos podría comprometer la rentabilidad de las próximas campañas agrícolas y presionar al alza los precios de exportación.

El costo de navegar: +72%

La crisis no solo se mide en el precio del producto, sino en el costo de transportarlo. Los fletes de crudo han alcanzado niveles históricos, con aumentos de hasta el 72% en los índices de buques cisterna. A esto se suma el encarecimiento del combustible marino, que ha duplicado su precio en cuestión de días.

Sin embargo, el factor que mejor refleja la gravedad de la situación es el riesgo financiero. Las primas de seguro por riesgo de guerra para los buques que operan en la zona han aumentado un 300%.

Esto se traduce en que si un buque de alto valor requiere moverse, su costo puede ascender a cientos de miles de dólares, que se traslada al consumidor final a lo largo de toda la cadena de suministro.

Implicancias y perspectivas

El escenario actual es muy parecido al de la pandemia o el inicio del conflicto en Ucrania, que dejaron ver la fragilidad de las cadenas de suministro interconectadas, en un contexto donde los países atraviesan un espacio fiscal limitado y altos niveles de endeudamiento.

Para el sector empresarial paraguayo, la consigna es el monitoreo constante. La duración e intensidad de este conflicto determinarán si estamos frente a un bache temporal, de mediano plazo o ante una reconfiguración de los costos globales de logística y energía.

Lo
más leído
del día