En la tercera década del siglo XXI, la tecnología se ha convertido en el tejido conectivo de la sociedad global. Sin embargo, este avance no es uniforme. Paraguay se encuentra en una encrucijada histórica: mientras la inteligencia artificial (IA), los agentes de la IA y el Internet de las cosas (IoT) prometen saltos cuánticos en productividad, las brechas estructurales de conectividad, infraestructura, acceso y competencias digitales plantean el desafío de no dejar atrás a sectores de la población.
Panorama regional
América Latina y el Caribe han mostrado un dinamismo notable en la adopción de soluciones digitales, sin embargo aún persisten deficiencias en la sofisticación de la producción, servicios e integración tecnológica.
La región ha logrado avances, con una adopción de internet que prácticamente se ha duplicado en la última década. La penetración pasó del 76% en 2019 al 88% en 2025, pero aún se encuentra lejos de la conectividad de países desarrollados, europeos (92%) y Estados Unidos (93%), según el informe de Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Este progreso en conectividad convive con brechas persistentes en velocidad, acceso e infraestructura. Mientras países como Chile lideran con más del 90% de uso de internet, seguidos de cerca por Brasil y Argentina, la penetración regional de banda ancha fija aún se sitúa por debajo de los países de altos ingresos.
A medida que la economía global avanza hacia un futuro digital, la IA ya aportó un 1,1% al PIB de los 17 países latinoamericanos en 2023; sin embargo, la pregunta es si podrá la región construir las bases digitales para un crecimiento inclusivo.
Brechas digitales: Acceso vs. calidad
En Paraguay, la brecha digital se manifiesta en tres dimensiones críticas: acceso, uso y calidad. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el acceso a internet experimentó un crecimiento, pasando del 61% en 2017 al 78% en 2023.
La brecha territorial sigue siendo el principal hueco. Mientras en el área urbana el 83,8% de la población utiliza internet, en las zonas rurales la cifra cae al 68%. A nivel departamental, la conectividad se concentra en el eje Central (84%), Asunción (82,8%) y Alto Paraná (82,8%). En contraste, departamentos como San Pedro y Caaguazú registran los niveles más bajos, con apenas 7 de cada 10 personas conectadas.
Además, el acceso varía según el nivel educativo: el 97,2% de las personas con más de 13 años de estudio usa internet, frente a solo un 54,2% de quienes tienen entre 1 y 6 años de escolaridad.
La infraestructura del futuro
La conectividad es el sistema nervioso de la economía moderna global. En 2025 y lo que va de 2026, Paraguay ha dado pasos y retrocesos en su infraestructura crítica.
Velocidad de banda ancha: A febrero de 2026, el Índice Global de Speedtest ubicó a Paraguay en el puesto 61 de 153 países en velocidad de banda ancha fija, por debajo de Chile (6), Perú (18), Brasil (25), Colombia (30), Uruguay (40), Ecuador (46).
Velocidad en móvil: A febrero de 2026 se ubicó el puesto 98 de 104 países estudiados.
La revolución satelital: Ante la dificultad de llegar a zonas remotas, el Gobierno otorgó en 2023 la licencia a Starlink. Esta tecnología de órbita baja permite conectar comunidades aisladas y fortalecer servicios de salud y educación donde la infraestructura terrestre es inexistente.
El despliegue del 5G: El último tramo de 2025 marcó la llegada de la red 5G al país. Tras un proceso licitatorio complejo y criticado, se asignó espectro a la operadora Claro y a la empresa Nubicom. Claro ha iniciado la prestación del servicio, prometiendo menores latencias y mayores velocidades que transformarán sectores estratégicos a partir de este año.
Espacios públicos: 400 puntos wifi operativos en plazas y hospitales, incluyendo comunidades indígenas y el Chaco.
Salud: 1.100 establecimientos de salud conectados al HIS (Sistema de Información de Salud).
IoT e industria 4.0: pendiente
El Internet de las cosas (IoT) es esencial para la competitividad, especialmente en el agro paraguayo. Aunque la conectividad móvil se ha consolidado con más de 5,5 millones de usuarios y una fuerte adopción de 4G, la integración total de dispositivos inteligentes en las cadenas de producción aún enfrenta desafíos de latencia y cobertura en zonas de baja densidad poblacional.
La llegada del 5G es la pieza para habilitar el verdadero potencial del IoT, permitiendo una comunicación masiva entre máquinas que optimice desde el uso de energía hasta la logística de exportación.
El nuevo alfabetismo
El mercado laboral exige perfiles con competencias digitales. En Paraguay, el uso de internet es liderado por los jóvenes (9 de cada 10 personas entre 20 y 34 años). Sin embargo, el uso predominante sigue siendo el consumo: el 95,4% utiliza la red para mensajería instantánea y el 84,7% para redes sociales.
El desafío para el sector empresarial y educativo es transformar el uso recreativo en competencias productivas, como el aprendizaje continuo, análisis de datos y ciberseguridad.
Inclusión digital
El camino hacia la transformación digital en Paraguay no se recorre solo con cables de fibra. Se recorre con políticas públicas que garantizan que la conectividad deje de ser un privilegio para convertirse en un motor compartido de crecimiento y un entorno regulatorio (Sandbox) que permita el despliegue de tecnologías innovadoras.
El éxito dependerá de cerrar la brecha rural, de competencias y accesos y asegurar que cada ciudadano, independientemente de su ubicación o nivel educativo, posea las herramientas y conocimiento para navegar en esta nueva economía del algoritmo.
La tecnología está disponible y puede ir mejorando su infraestructura; sin embargo la integración y el uso eficiente es el verdadero negocio del futuro.
La barrera económica
El costo sigue siendo un factor de exclusión. Un plan básico de datos puede representar entre el 8% y el 10% del ingreso mensual para el sector más pobre de la población, superando ampliamente el umbral de asequibilidad del 2% recomendado por la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
Un plan de datos móviles de un gigabyte (GB) está por encima del umbral de asequibilidad del establecido y una de las metas del organismo es que todos los países cuenten con planes nacionales de banda ancha financiados para combatir la exclusión digital.
Para las familias de menores ingresos, el gasto resulta inaccesible: un plan básico puede representar entre el 8% y el 10% de su ingreso mensual del 20% más pobre de la población.
El acceso de los dispositivos también representa un obstáculo. El teléfono inteligente más económico con acceso a internet cuesta entre el 4% y 12% del ingreso promedio, incluso en otros países de la región puede estar entre el 31% y 34%; en Haití, según Economist Impact, la cifra asciende al 84%.
Es por ello que la brecha digital puede ensanchar la brecha social en Paraguay, en relación con las limitaciones al acceso a planes, servicios, productos, uso y competencias digitales.