De la reforma a la ejecución: el desafío real de la maquila en servicios

Maquila de servicios, de la norma a la práctica, los desafíos para llegar a un mercado que ocupa el 50% del comercio global.Ridofranz

La actualización del régimen de maquila, con un foco más claro en servicios, es una señal positiva en dirección correcta. Paraguay entiende que su competitividad futura no estará únicamente en bienes, sino en la capacidad de exportar talento, conocimiento y servicios de valor agregado.

Pero conviene decirlo con claridad: ninguna reforma normativa, por sí sola, garantiza resultados. El verdadero desafío no es la ley, sino la capacidad del país de transformar ese marco en exportaciones reales, sostenidas y escalables.

Servicios: 50% del comercio global

Hoy el mundo se está moviendo hacia ese modelo. Según estimaciones del Banco Mundial y la OMC, los servicios representan más del 50% del comercio global cuando se los mide en valor agregado. Y en América Latina, los servicios basados en conocimiento son uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento y generación de empleo formal.

Paraguay no parte de cero. El sector de servicios globales genera más de 12.000 empleos formales y cerca de US$ 150 millones en volumen de negocios, con un crecimiento sostenido en los últimos años. Esto demuestra que hay una base real sobre la cual construir.

La maquila, en este contexto, debe entenderse como una herramienta dentro de una estrategia más amplia. Es un instrumento que permite ordenar, dar previsibilidad y mejorar la competitividad fiscal, pero no reemplaza los factores estructurales que definen si un país puede insertarse o no en el mercado global de servicios.

Más allá de la reforma, tres variables determinantes

La primera es el talento. La demanda global no es genérica: es específica, bilingüe y cada vez más especializada. Sin una estrategia clara de formación alineada a esa demanda, el crecimiento del sector encuentra rápidamente su límite.

Hoy, el principal cuello de botella no es la falta de oportunidades, sino la disponibilidad de perfiles preparados para capturarlas y de un mercado dispuesto a retenerlos.

La segunda es la competitividad macroeconómica. Paraguay ha construido una reputación de estabilidad, pero en un negocio donde los márgenes son ajustados y la competencia es global, la previsibilidad del tipo de cambio se vuelve crítica. Una apreciación sostenida del guaraní puede neutralizar rápidamente los beneficios fiscales y dejar al país fuera de competencia frente a mercados como Colombia, Perú o Argentina.

La tercera es la arquitectura fiscal internacional. La combinación entre el régimen de maquila y los acuerdos de doble tributación es lo que realmente permite estructurar operaciones eficientes a escala global. No se trata solo de pagar menos impuestos, sino de tener claridad, previsibilidad y reglas estables para operar en múltiples jurisdicciones.

Si estas tres dimensiones no avanzan en paralelo, el riesgo es claro: tener un buen marco normativo, pero un bajo impacto en la economía real.

Hoja de ruta

El siguiente paso, entonces, es pasar de la reforma legal a la ejecución. Esto implica reducir fricciones operativas, acelerar la formación de talento, fortalecer la articulación público-privada y, sobre todo, construir una narrativa de país que posicione a Paraguay como un hub competitivo de servicios.

La oportunidad está abierta. El mundo demanda lo que Paraguay puede ofrecer. La diferencia estará en la velocidad y consistencia con la que logremos convertir esa ventaja potencial en una realidad económica tangible.

*Presidente de la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (BPO)

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