El IEE nació optimista en septiembre de 2025. Su primera lectura arrojó 51,01 puntos con todos los sectores en verde. Ocho meses después, el indicador cerró abril de 2026 en rojo con 49,68 puntos, bajo el umbral de 50 que separa optimismo de pesimismo, y con cuatro de los seis sectores analizados en color negativo. No es una caída abrupta, es una erosión lenta y sostenida de la confianza empresarial paraguaya relevada desde agosto del año pasado.
De la euforia de octubre al pesimismo de abril
El recorrido del IEE mes a mes cuenta una historia de deterioro gradual con algunos rebotes que no lograron sostener la tendencia. Septiembre de 2025 fue el punto de partida con 51,01 puntos. En octubre el índice tocó su máximo histórico de 51,27, impulsado por el buen desempeño de Otros Servicios (52,07) y Comercio (51,21). Ese fue el techo.
Noviembre inauguró la caída: el IEE retrocedió a 50,59 puntos, con una caída intermensual de 1,32%. Cuatro sectores bajaron; solo Inmobiliario y Construcción lograron avanzar marginalmente, aunque el sector constructor ya operaba en zona negativa (49,67).
Diciembre profundizó la tendencia: 50,36 puntos. El inmobiliario fue la excepción notable —saltó de 50,43 a 52,07 en un mes (+3,26%)—, pero no alcanzó para compensar el deterioro del resto.
Enero de 2026 trajo un pequeño respiro: 50,57 puntos (+0,42%). La construcción recuperó terreno y volvió a zona positiva (50,58). Sin embargo, la recuperación no se sostuvo.
Febrero marcó 50,59 puntos, prácticamente idéntico a enero (+0,04%), con transporte y construcción nuevamente en rojo. En marzo la caída se aceleró: -1,10%, cerrando en 50,03 puntos, el umbral más delgado del optimismo. Y abril rompió el piso: 49,68 puntos, primer ingreso a zona de pesimismo en la historia del indicador.
Quién cae y quién resiste
La fotografía de abril es clara en cuanto a ganadores y perdedores. Comercio cerró en 49,21 puntos, el nivel más bajo de toda la serie histórica para ese sector. Otros Servicios llegó a 49,42, arrastrando el deterioro en facturación presente y futura que viene marcando desde noviembre. Construcción también cayó a 49,42, con restricciones financieras como factor limitante dominante desde el arranque del indicador.
Del lado positivo, Inmobiliario (50,93) mantiene el liderazgo del optimismo a lo largo de toda la serie, nunca cayó por debajo de 50,21, aunque en abril ya opera en el margen más estrecho desde diciembre. Transporte (50,07) y Financiero (50,17) completan el grupo que resiste, pero con márgenes que el siguiente mes podría borrar.
La serie histórica también revela una tendencia estructural en construcción: desde octubre de 2025 —apenas el segundo mes de medición— el sector opera predominantemente en zona negativa, con un único repunte a 50,58 en enero de 2026 y a 50,50 en marzo.
Las restricciones financieras aparecen como factor limitante en el 100% de los meses relevados, a veces acompañadas por demanda insuficiente y escasez de mano de obra.
La demanda no tracciona
A lo largo de los ocho meses de la serie, un diagnóstico se repite en las conclusiones: la demanda no tracciona. Desde noviembre de 2025, las expectativas de ventas y facturación para los próximos tres meses muestran ajustes a la baja en comercio, transporte y servicios. Esa señal adelantada —el IEE mide expectativas, no resultados— se cumplió puntualmente en cada mes siguiente.
Paraguay no tiene inflación desbocada. Los precios se mantienen relativamente estables. Pero el consumidor no gasta al ritmo que el empresariado espera, y esa brecha entre el crecimiento macro y la percepción micro es el verdadero desafío que revela el indicador. El país sigue creciendo —las proyecciones del BCP para 2026 son positivas—, pero ese crecimiento no se traduce en confianza en el piso de las empresas.
El IEE: quienes están detrás
La Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay lanzó el IEE con apoyo de la OIT y el análisis técnico de MF Economía e Inversiones, tomando como referencia la metodología de la Fundação Getulio Vargas de Brasil.
En ocho meses de operación, el indicador demostró lo que prometía: anticipar, no confirmar. El primer cruce bajo la línea de 50 no es un dato menor. Es una alarma formal que lanza este termómetro empresarial al ecosistema económico.
Presidentes, directores y gerentes son los únicos autorizados a responder la encuesta: la confianza que sostuvo el arranque del indicador se agotó y se requiere recuperar la demanda interna, la disponibilidad de crédito en construcción y que las perspectivas de ventas en comercio comiencen a revertir la tendencia.