Paraguay 2030: la oportunidad industrial más silenciosa de Sudamérica

El régimen de maquila se convirtió en uno de los principales motores del desarrollo industrial, impulsando inversiones en autopartes, metalurgia, aluminio, textiles, plásticos, etc.

Con estabilidad macro, energía renovable abundante, ventajas fiscales y una ubicación estratégica, Paraguay comienza a consolidarse como una plataforma industrial con proyección regional. La maquila, los centros de datos, la transición energética, el hidrógeno verde, la agroindustria avanzada y el Corredor Bioceánico abren una ventana de oportunidades.

Mientras gran parte de América Latina enfrenta problemas de competitividad, presión fiscal, altos costos energéticos y volatilidad macroeconómica, Paraguay avanza silenciosamente construyendo una plataforma industrial con atributos difíciles de encontrar simultáneamente en la región, por ello los ojos del mundo ven a Paraguay.

La combinación de estabilidad económica, energía renovable abundante, régimen fiscal competitivo y ubicación estratégica están posicionando al país como uno de los destinos más atractivos para nuevas inversiones industriales en el Cono Sur. Por eso, se podría decir que Paraguay es un país que comienza a ganar escala industrial.

Históricamente, la economía paraguaya estuvo sustentada en la producción agropecuaria y la exportación de commodities. Sin embargo, durante los últimos años se observa una transformación gradual hacia una estructura productiva más industrializada.

El régimen de maquila se convirtió en uno de los principales motores de este proceso, impulsando inversiones en autopartes, metalurgia, aluminio, textiles, plásticos, alimentos procesados y manufacturas destinadas principalmente a los mercados de Brasil y Argentina.

A ello se suma la creciente llegada de inversiones vinculadas a centros de datos, tecnologías digitales, inteligencia artificial, industrias electrointensivas e iniciativas asociadas a la transición energética.

Paraguay es observado hoy como un país con grandes posibilidades de generación de energía, no solo por las represas de Itaipú y Yacyretá, sino también por tener gran carga solar en varias regiones del país, lo que le permite generar energía solar, considerándose la misma una fuente de energía muy apreciada a nivel mundial por ser limpia.

Y si existe un factor diferencial que distingue a Paraguay del resto de América Latina es su disponibilidad energética. Durante 2026, el Gobierno profundizó esta estrategia mediante la reglamentación de la Ley de Energías Renovables No Convencionales, habilitando nuevas inversiones privadas en generación eléctrica, energía solar, eólica, cogeneración e industrias vinculadas al hidrógeno verde.

Si bien los proyectos industriales de gran escala comienzan a materializarse, los procesos constructivos tienen su tiempo, y por tal motivo esta demanda industrial creciente en cuanto a la energía marca un plazo para las inversiones en transmisión, distribución y modernización de la infraestructura eléctrica nacional. Trabajos que han iniciado, otros están en licitación y otros futuros que se licitarán otorgando a los inversionistas industriales previsión real para planificar dichas construcciones.

Por otro lado, Paraguay posee una característica diferencial: está ubicado en el centro geográfico de Sudamérica. Esta posición le permite conectar con los mercados del Atlántico y del Pacífico mediante corredores bioceánicos y la Hidrovía Paraguay-Paraná, considerada una de las arterias logísticas más importantes del continente.

El próximo salto industrial paraguayo probablemente estará asociado a cinco grandes sectores de inversión:

  1. Hidrógeno verde y combustibles sintéticos. La disponibilidad de energía renovable convierte a Paraguay en un candidato natural para proyectos de exportación de hidrógeno verde y derivados industriales.
  2. Centros de datos e inteligencia artificial. Las nuevas políticas energéticas y tarifas de largo plazo están diseñadas para atraer inversiones intensivas en energía y procesamiento digital.
  3. Industria metalúrgica y siderúrgica. La energía competitiva puede transformar al país en un centro regional para la producción de acero, aluminio y manufacturas metálicas.
  4. Complejo agroindustrial avanzado. La industrialización de soja, maíz, carne bovina, biocombustibles, etanol, alimentos balanceados y productos de alto valor agregado representa una de las mayores oportunidades para incrementar exportaciones industriales.
  5. Corredor Bioceánico. La consolidación de la Ruta Bioceánica puede modificar la geografía económica regional, transformando al Chaco paraguayo en un nuevo polo logístico e industrial para Sudamérica. En este punto creo que las alternativas de proyectos, industrias y complejos logísticos son enormes, ya que es un área aún inexplorada y se abrirán mercados muy grandes.

*Consultor y especialista en proyectos industriales.

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