La tercerización paraguaya exporta US$ 47 millones y genera 3.982 empleos

El outsourcing paraguayo exporta ya US$ 47 millonesopolja

La industria de servicios tercerizados en Paraguay dejó de competir solo por costos. El sector moviliza más de US$ 150 millones al año, genera 12.000 empleos formales, exporta US$ 47 millones y amplía su oferta a tecnología, analítica, interpretación y procesos cada vez más especializados.

El ecosistema de la tercerización paraguaya se transformó. Un call center que antes solo atendía reclamos hoy también factura, analiza datos y programa. Dejó de ser sinónimo de mano de obra barata para convertirse en una plataforma de servicios cada vez más sofisticados.

Pablo Zabala, presidente de la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (Capaser), explica a ABC Negocios que el ecosistema cambió de fondo: ya no se trata solo de abaratar procesos, sino de sumar especialización, tecnología, flexibilidad y capacidad de escalar rápido. El próximo salto, dice, es que las empresas instaladas en Paraguay atiendan clientes y operaciones de otros países.

12.000 empleos y US$ 150 millones

Capaser estima que el sector genera unos 12.000 empleos formales directos y moviliza más de US$ 150 millones al año.

La expansión internacional también empieza a notarse: en 2025, solo bajo el régimen de maquila, Paraguay exportó US$ 47 millones en servicios intangibles. A junio de 2026, el Ministerio de Industria y Comercio registraba 3.982 empleos en servicios bajo ese régimen.

Zabala aclara que estas cifras no reflejan todo el ecosistema, porque no todas las empresas operan bajo maquila ni están afiliadas a Capaser. Por eso, una de las prioridades del gremio es mejorar la medición del sector: contar con datos precisos sobre número de empresas, exportaciones, mercados y necesidades de talento permitiría diseñar políticas públicas y estrategias de promoción más efectivas.

Competir por talento, no solo por costo

Paraguay reúne condiciones para el desarrollo de servicios globales: costos competitivos, estabilidad macroeconómica, población joven, energía disponible, ubicación geográfica y un huso horario favorable para el mercado americano. El régimen de maquila, que habilita expresamente la exportación de servicios, suma otra ventaja.

Pero el costo no alcanza. “El costo puede abrir la puerta, pero no necesariamente gana ni retiene un contrato”, advierte Zabala. Las empresas internacionales también miden disponibilidad de talento, idiomas, tecnología, seguridad jurídica, infraestructura y capacidad de escalar. En esa cancha, Paraguay compite con Costa Rica, Colombia y Uruguay, que llevan más trayectoria en el desarrollo de sus ecosistemas de servicios globales.

El talento joven, el activo central

El crecimiento del sector depende del capital humano disponible. Una encuesta de Capaser mostró que el 76% de los trabajadores tiene entre 18 y 35 años, lo que confirma el fuerte vínculo entre esta industria y el empleo joven.

A los perfiles tradicionales –experiencia de cliente, ventas, cobranzas, operaciones– se suman requerimientos en tecnología, análisis de datos, recursos humanos, finanzas, interpretación y soporte técnico. El dominio de inglés y portugués, las competencias digitales, el pensamiento analítico y la capacidad de resolver problemas ganan peso, igual que el manejo de herramientas de inteligencia artificial. Para Zabala, la formación debe conectarse más rápido con la demanda de las empresas, para capacitar y reconvertir talento con mayor velocidad.

La IA no destruye empleo, lo redefine

La automatización y la inteligencia artificial avanzan sobre tareas repetitivas y estandarizables, lo que reduce tiempos y eleva la productividad. Pero eso no achica el sector: abre espacio para servicios de mayor valor agregado, donde el análisis, la resolución de problemas, la toma de decisiones y el criterio ante situaciones complejas ganan protagonismo.

El perfil del trabajador también cambia. Ya no alcanza con ejecutar bien un procedimiento: se necesita gente capaz de entender la tecnología, usar herramientas de inteligencia artificial y aportar criterio donde la automatización no llega. Para Paraguay –dice Zabala– esa evolución es una oportunidad para competir por calidad y complejidad, y no solo por precio.

Exportar sin cruzar la frontera

El desafío de fondo es ampliar la idea de exportación paraguaya, tradicionalmente asociada a soja, carne, energía y manufacturas. Una persona que trabaja desde Paraguay y presta un servicio a una empresa extranjera también exporta.

Las oportunidades incluyen experiencia de cliente, tecnología, interpretación, back office, servicios financieros y administrativos, soporte técnico, analítica y procesos profesionales especializados.

Latinoamérica es el mercado natural, Brasil representa una oportunidad de mayor escala y Estados Unidos abre la puerta al nearshoring. Zabala cree que Paraguay tiene condiciones para convertirse en un hub regional de servicios globales, aunque aclara que todavía no llegó a esa posición.

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