El número de competidores no siempre cuenta toda la historia, ya que muchas veces un mercado con tres, cuatro o diez empresas puede terminar ofreciendo pocas alternativas efectivas; uno muy concentrado, en cambio, puede mostrar rivalidad intensa y mejoras de precio, servicio e innovación.
El término de “monopolios silenciosos” no hace alusión a una figura jurídica, sino a una manera de mirar los mercados donde una empresa, o un grupo reducido, acumula poder suficiente para debilitar la fuerza que más disciplina a cualquier mercado, que es la posibilidad de que el cliente se vaya.
En este caso, la Ley de Defensa de la Competencia paraguaya no castiga la posición dominante en sí, sino su abuso dentro del mercado. Pero antes de llegar a esa infracción hay una pregunta que interesa para el análisis económico, y es qué pasa con los incentivos para mejorar cuando perder clientes deja de ser una amenaza real.
El poder de irse
El caso más claro es el de la electricidad, donde la Carta Orgánica de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) le otorga la exclusividad del abastecimiento público de energía eléctrica y alumbrado en el territorio nacional, preservando las concesiones preexistentes. Para la inmensa mayoría de los usuarios, cambiar de distribuidor sencillamente no es una opción.
Eso cambia el mecanismo de presión, siendo que en un mercado competitivo, el mal servicio o una oferta poco atractiva se traducen en pérdida de clientes, algo que en la distribución eléctrica prácticamente no ocurre; ahí la presión debe venir de otro lado, de inversiones, regulación, estándares de calidad y controles.
El movimiento más reciente se dio en otro eslabón. La Ley 7599/2025 y su reglamentación, el Decreto 6034 de mayo de 2026, habilitaron un nuevo marco para generación renovable no hidráulica, autogeneración, cogeneración y generación distribuida, con inyección de excedentes al Sistema Interconectado Nacional, sin modificar la dependencia estructural de la red de distribución.
Esta clase de coyuntura previa deja una interrogante importante, siendo que si el usuario no puede castigar un mal desempeño cambiando de proveedor, ¿qué mecanismo produce una presión equivalente?
Concentración privada
La misma pregunta aparece, con características muy distintas, en mercados privados construidos alrededor de redes difíciles de replicar.
En procesamiento y adquirencia de pagos, la Conacom sancionó en 2023 a una empresa del sector por abuso de posición dominante. Dos años después, al pronunciarse sobre el proyecto de Sistema Nacional de Pagos, la autoridad recordó que ese expediente había derivado en una recomendación al Banco Central del Paraguay (BCP) para impulsar la interconectividad e interoperabilidad entre procesadoras.
Ahí aparecen los efectos de red, ya que para un nuevo competidor no basta con ofrecer un producto mejor si los comercios, usuarios, emisores y terminales ya funcionan dentro de una infraestructura consolidada; la interoperabilidad reduce esa barrera porque evita reconstruir desde cero todo el ecosistema.
Asimismo, en el ámbito del supermercadismo, Conacom declaró en 2022 la posición dominante de uno de los mayores grupos del sector, al autorizar con condicionamientos una operación de concentración, y en 2025 volvió a estudiar puntualmente las condiciones de competencia en su relación con los proveedores.
Es importante entender que para el consumidor, la existencia de distintas cadenas, formatos y locales puede significar una capacidad de elección. Para un proveedor que necesita volumen, cobertura y acceso a góndolas, el panorama es distinto, porque la concentración del canal de venta puede fortalecer el poder negociador de quien compra, aunque del otro lado del mostrador parezca haber numerosas opciones.
En el sector de logística, Conacom condicionó en abril de 2026 una operación entre empresas del sector al concluir que reforzaría la posición dominante de un grupo en transporte marítimo de contenedores, con efecto también sobre el transporte fluvial. En una economía mediterránea, la competencia logística se mide menos por la cantidad de marcas visibles que por las alternativas reales para mover la carga.
El otro lado
Por otra parte, la concentración también puede ejercerse desde el comprador, y el mercado frigorífico es el ejemplo más contundente. Un estudio de Conacom publicado en diciembre de 2025 encontró que, en agosto de ese año, cuatro grupos concentraban el 75,5% de la faena analizada entre frigoríficos de exportación. En el promedio de los últimos cinco años, los dos mayores actores reunían conjuntamente alrededor del 61% del mercado.
La estructura invierte el problema habitual, porque ya no hay muchos consumidores frente a pocos vendedores, sino productores que deben colocar su ganado frente a pocos compradores de gran escala. En términos económicos, esta concentración del poder de compra se aproxima al concepto de oligopsonio, que funciona como el equivalente exacto de un oligopolio, pero aplicado a los compradores.
El mismo estudio identificó barreras de entrada, donde instalar una planta frigorífica exige inversiones de decenas de millones de dólares y tiempo para alcanzar una escala operativa. Por ejemplo, una planta inaugurada en 2024 requirió US$ 65 millones y capacidad para faenar 2.000 cabezas diarias; no es un mercado de entrada rápida.
En este punto vuelve a importar el poder de salida. Para un productor, la cantidad de frigoríficos registrados dice menos que la cantidad de compradores accesibles, habilitados para determinados mercados, con capacidad y condiciones comerciales competitivas.
Concentración no basta
La otra mitad de la historia es igual de importante, y es que la concentración no equivale automáticamente a una falta de competencia.
La telefonía móvil paraguaya es un claro ejemplo, ya que en 2024 tenía cuatro licenciatarias, pero las tres principales reunían 95,93% de las líneas activas. La mayor concentraba 45,89%, seguida por participaciones de 27,69% y 22,35%.
En internet fijo el contraste es todavía mayor. Entre 2019 y 2024, la cantidad de clientes pasó de 412.186 a 926.257, un crecimiento de 124,7%; la velocidad media contratada saltó de 30,05 a 177,18 Mbps, y el precio por Mbps cayó 92,54%, según datos de Conatel. Es decir, en un mercado liderado por pocos jugadores, el resultado fue una expansión de cobertura, capacidad y eficiencia de precios.
En la categoría de cementos, históricamente de pocos competidores, la estatal Industria Nacional del Cemento (INC) tenía una participación de 27% en 2023 y cerró 2025 con 33%. Su Plan Estratégico 2024-2028 incorporó expresamente entre sus objetivos aumentar participación, mejorar los sistemas de ventas y medir la satisfacción del cliente.
En este punto la presencia de productores privados transformó la estructura del mercado cementero. Hoy la INC debe disputar ventas, asegurar disponibilidad y ganar participación frente a otras alternativas; a pesar de ser pocos, la presión competitiva quedó escrita, incluso, en los objetivos de gestión de la empresa estatal.
La verdadera vara
Muchos de estos casos paraguayos muestran que contar empresas es apenas el primer paso de la libre oferta y competencia. Lo decisivo es observar las limitaciones, infraestructura, poder de negociación, costos de cambio y capacidad de reemplazar al proveedor o comprador dominante.
Una elevada participación puede ser resultado de eficiencia, inversión, innovación o de haber construido primero cierto esquema, y puede convivir con mejores precios y servicios. El problema estructural aparece cuando esa ventaja se combina con barreras que reducen la posibilidad de desafiarla.
Por eso, el “monopolio silencioso” no tiene por qué ser una sola empresa ni un monopolio reconocido por ley; este puede aparecer donde varias compañías operan formalmente, pero una de las partes de la relación comercial conserva poco margen para decir que no.
El usuario de electricidad difícilmente puede reemplazar a su distribuidor; el proveedor de un supermercado depende del acceso a las góndolas; el productor ganadero negocia frente a una industria de compra concentrada, y la empresa que mueve contenedores depende de redes logísticas cuya escala es difícil de replicar. Es la misma lógica en cada mercado.
En otros sectores, en cambio, la concentración convive con una capacidad de salida mayor y obliga a los jugadores a disputar al cliente. Por ejemplo, las mejoras en conectividad, o la competencia que hoy enfrenta la INC, prueban que tener pocos jugadores no vuelve inmóvil a un mercado.