La evolución de Inmobiliaria del Este tendrá desde esta semana una nueva expresión física. La compañía con casi 57 años de trayectoria trasladó toda su operación a Lynch Center, edificio desarrollado por la propia empresa, sobre la avenida Madame Lynch, y que marca su ingreso al segmento corporativo.
El movimiento llega después de un proceso de diversificación que fue ampliando el alcance de una firma históricamente vinculada al loteamiento hacia otras áreas del negocio inmobiliario. “Estamos trasladando todas nuestras operaciones a este edificio para empezar una nueva etapa”, explicó Eduardo Quiroga, gerente general de Inmobiliaria del Este.
La decisión fue tomada a partir de varios años de cambios y adaptaciones al rubro, pero sin abandonar el negocio sobre el cual la compañía construyó buena parte de su trayectoria. “Venimos acompañando el crecimiento del mercado paraguayo con los edificios de vivienda, con los edificios para inversores, con los barrios cerrados, con el loteamiento y ahora con este edificio corporativo”, señaló Quiroga.
Nueva escala
La mudanza también responde a la escala que fue adquiriendo la compañía y a una búsqueda de mayor cercanía con sus clientes. La nueva sede se encuentra próxima al eje corporativo de la capital y concentra en un mismo espacio las distintas líneas que hoy forman parte de la oferta de Inmobiliaria del Este. “La idea es que los clientes puedan conocer todos los demás productos que también tiene Inmobiliaria del Este para ellos”, indicó Quiroga. Así, una gestión vinculada a una cuota, una escrituración o un lote puede servir también como punto de contacto con otros desarrollos de la firma.
Lynch Center ocupa, por eso, un lugar particular dentro de esta etapa, ya que no solamente fue concebido como un activo para el mercado corporativo, sino que ahora también aloja a la propia desarrolladora. El proyecto cuenta con siete pisos destinados a empresas y, según Quiroga, ya se encuentra totalmente ocupado. “Es un edificio que también nos llenó de muchas satisfacciones”, afirmó. Entre los aspectos considerados desde su concepción mencionó la disponibilidad de estacionamiento, gimnasio, comedor, auditorio y espacios para eventos, con una propuesta que busca concentrar distintos servicios dentro del mismo complejo.
Para Quiroga, la ubicación también busca acompañar el desplazamiento de buena parte de la actividad empresarial hacia nuevos corredores de la capital. “Sabemos que el eje corporativo tiene su auge, que teníamos que estar con más visibilidad, más cerca de los clientes, más cerca de nuestros productos”, sostuvo. La nueva sede pasa, en ese sentido, a reunir la operación, atención y exposición de una oferta inmobiliaria más amplia que la que caracterizó en todos estos años a la firma.
Mercado desigual
Por otra parte, esta nueva etapa encuentra a la compañía en un mercado con comportamientos distintos según el segmento. “Estamos en una ola creciente del mundo inmobiliario”, señaló Quiroga al mencionar el desarrollo de edificios, viviendas y mecanismos de financiación que están permitiendo cada vez a más personas acceder a una casa o espacio propio.
Dentro del negocio tradicional de la compañía también observa una dinámica favorable, vinculada tanto a la búsqueda de patrimonio como a expectativas de valorización futura. “El mundo del loteamiento también está mostrando una curva creciente de la gente que siempre está buscando su lugarcito para ahorrar en tierra”, explicó. Parte de esa demanda, agregó, apunta a zonas que todavía no son urbanas, pero ya cuentan con grandes perspectivas de desarrollo.
La lectura cambia cuando se observa el segmento de barrios cerrados. “Estamos en una meseta”, resumió Quiroga, quien considera que existe una oferta abundante y un movimiento más lento en un sector orientado principalmente a consumidores locales de ingresos medios y medios altos. Al mismo tiempo, destacó una mayor presencia de capital extranjero dentro del mercado paraguayo, particularmente de inversionistas brasileños.
Ese crecimiento empieza, sin embargo, a exponer desafíos que exceden al propio negocio inmobiliario. “El sector privado avanza más rápido que la infraestructura nacional”, advirtió Quiroga, al mencionar dificultades relacionadas con energía y los sistemas cloacales y pluviales. A ello sumó el impacto que puede generar una variación brusca del tipo de cambio sobre proyectos comercializados en dólares cuyos costos de construcción se mantienen principalmente en guaraníes. “Una caída tan abrupta no es previsible y lo que siempre caracterizó a Paraguay fue la previsibilidad”, afirmó.
En ese escenario, la apertura de la nueva Casa Central funciona como una señal del punto al que llegó la compañía después de más de cinco décadas de actividad y de la dirección que busca mantener. La empresa conserva al loteamiento como uno de sus pilares, pero hoy ya opera sobre una plataforma mucho más diversificada y con presencia en las nuevas grandes categorías del negocio. “Nos llena de esperanza el futuro y por eso apostamos y hacemos este gran paso hacia el eje corporativo”, concluyó Quiroga.