Modernizar el trámite no alcanza si el municipio no puede sostenerlo

Digitalizar trámites no alcanza a la Municipalidad de Asunción si no hay estrategia de sostenibilidadJUAN RAMON AVILA-

En los últimos años, Paraguay logró avances en la modernización de los trámites públicos. Pero a medida que esos cambios se multiplican, aparece una pregunta menos vistosa y más decisiva. ¿Están los municipios en condiciones de sostenerlos con el tiempo?

En el Foro Urbano Asunción-Medellín, que organizaron Codeasu y Horizonte Positivo, Víctor Raúl Benítez lo resumió con una frase que quedó dando vueltas: “El orden es oneroso; el caos es gratis”. Hablaba de los US$ 3.963 millones que costaría ordenar la infraestructura de Asunción, aunque apuntaba a algo más urgente, la capacidad real de los municipios para sostener cualquier reforma.

El país avanzó por dos caminos. Uno es la digitalización de trámites municipales, hoy en más de 40 localidades y con más de 500.000 ciudadanos atendidos, que Horizonte Positivo acompañó en la articulación público-privada. El otro es la Ley 7424/2025, que creó el Sistema Nacional Unificado Registral y Catastral para integrar los registros y dar más seguridad jurídica. Los dos mejoran la relación diaria entre el ciudadano y el Estado, pero ninguno responde por sí solo la pregunta de fondo, si el municipio tendrá con qué sostenerlas. Es lo que venimos viendo en Paraguay Fluye, donde una reforma avanza al ritmo de la capacidad institucional de quien la lleva adelante.

Gasto salarial creció en 30 puntos en 5 años

90% del presupuesto en salarios

Asunción sirve para ponerle números a un problema que, con distinta intensidad, atraviesa a buena parte de los municipios. Según el análisis que presentó Codeasu, el gasto salarial de la Municipalidad trepó del 60 al 90% del presupuesto entre 2021 y 2026.

Cuando nueve de cada diez guaraníes ya están atados a salarios, casi no queda margen para invertir, mantener sistemas o crecer. La rigidez se nota en la inversión en obras. Asunción destina cada año entre G. 120.000 y G. 140.000 por habitante, unos US$ 18, mientras que Medellín invierte US$ 250, casi catorce veces más. Detrás de esa brecha no hay un problema de voluntad ni de capacidad técnica, sino una estructura de gasto que le ata las manos al municipio.

El mismo cuello de botella reaparece en el catastro, que necesita municipios capaces de mantener sus datos actualizados, algo difícil cuando casi todo el presupuesto se va en sueldos. Y es que toda reforma se sostiene sobre dos pilares. Uno es el financiamiento, y el otro, menos visible, la solidez de la propia institución, con equipos estables, procesos ordenados y datos confiables. Cuando ese segundo pilar falla, hasta la mejor herramienta digital termina dependiendo del funcionario de turno.

La experiencia de Medellín –expuesta por Jorge Ramírez, de la Empresa de Desarrollo Urbano– deja una pista. Lo que hizo la diferencia no fue un plan maestro deslumbrante, sino algo más gris, sostener la misma hoja de ruta entre gobiernos sucesivos por más de dos décadas. Asunción, en cambio, arrastra desde los años noventa planes urbanos serios que nunca se ejecutaron, más por falta de una estructura capaz de llevarlos adelante que por falta de ideas.

Inversión per cápita en infraestructura en Asunción es de solo US$ 18 vs. Medellín US$ 250

No conviene encerrar el asunto en lo administrativo. Discutir cómo se moderniza un municipio es también discutir qué país queremos. Fortalecer la gestión municipal es, también, fortalecer al Estado con el que el ciudadano trata todos los días. Ese debería ser uno de los debates centrales de la próxima etapa, cómo construir instituciones capaces de sostener las reformas y de mejorar los servicios públicos más allá de los ciclos políticos.

(*) Horizonte Positivo

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