La política comercial de los EE.UU. y el Sistema Multilateral de Comercio

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha dictado sentencia sobre la facultad del Presidente de ese país de imponer aranceles basado en una ley sobre seguridad nacional, manifestando que se excedió en su autoridad, pues debía solicitar la aprobación del Congreso.

Esta decisión cabía esperar en un país con separación de poderes, ya que la aplicación de aranceles es parte de las funciones privativas del Congreso. Varios legisladores y analistas lo señalaron previamente. Entre ellos, el ex líder de la bancada republicana de la Cámara de Senadores, Mitch McConnell, quien enfatizó: “El papel del Congreso en la política comercial, como he advertido repetidamente, no es un inconveniente que se pueda evitar. Si el Ejecutivo desea promulgar políticas comerciales que afecten a los productores y consumidores estadounidenses, su camino a seguir es clarísimo: convencer a sus representantes”.

Sin embargo, la aludida sentencia lejos de poner las cosas en orden ha contribuido a crear aún más caos en el comercio interno y externo, pues muchos importadores ya están solicitando el reembolso de los aranceles pagados de más y los países con los que los EE.UU. ha cerrado negociaciones están revisando sus acuerdos comerciales.

Además, la política comercial impuesta por los EE.UU. ha afectado seriamente a un edificio construido con mucha paciencia y dificultad con el liderazgo de este país y la participación de la comunidad internacional: el Sistema Multilateral del Comercio, administrado actualmente por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El Sistema Multilateral del Comercio fue la respuesta al caos económico generado por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, con la idea original de que el comercio fluyera con libertad y bajo reglas comunes aceptadas por todos los países del mundo. Esta idea se impuso en la Conferencia de Bretton Woods, New Hampshire, en 1944 y tuvo un largo y complicado desarrollo que pasó por la firma en 1947 del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) y culminó con el Acuerdo de Marrakech, Marruecos, en 1994, donde además se creó la OMC. El Paraguay fue parte contratante del GATT y uno de los miembros fundadores de la OMC.

Aún incompleto e imperfecto, este Sistema permitía a los países y grupos de países planificar su política comercial y al sector privado tener un marco de referencia para planificar la inversión y los negocios. Esto era así porque en el Acuerdo están consignados los aranceles máximos que cada país puede percibir en las importaciones y los que sus exportadores deben pagar en los mercados del exterior. Estados Unidos tiene su Lista de Concesiones al igual que el Paraguay y el resto de los miembros.

En el caso de que algún miembro se viera necesitado de modificar estos aranceles, existe en la OMC el procedimiento para hacerlo sin dañar el sistema. Y si algún miembro incumple las reglas y actúa unilateralmente, se aplica el Sistema de Solución de Diferencias, con procedimientos claros y precisos. Todos los compromisos asumidos en la OMC son vinculantes.

Pero cuando el Presidente de los EE.UU. decidió omitir el Acuerdo que su mismo país había propiciado y aplicó aranceles a todo el mundo según su propio criterio dinamitó propiamente el Sistema Multilateral del Comercio y generó el desorden que existe actualmente y que tiende a empeorar.

El efecto de esta política sobre la economía mundial no se ha hecho esperar. La OMC redujo drásticamente sus previsiones de crecimiento del comercio en 2025, advirtiendo que la economía mundial se encuentra en su fase más frágil desde los años 60. El FMI alertó sobre la fragmentación económica, pues el mundo se está dividiendo en bloques para sortear los efectos de los aranceles norteamericanos, con un notable aumento del desvío de comercio, es decir, ciertos países exportan a los EE.UU. a través de otros países que pagan menos aranceles.

En los EE.UU. tampoco esta política ha dado resultados, pues la balanza comercial cerró en 2025 con un déficit récord de 1,24 mil millones de dólares, que se agravará en 2026 con las medidas que está tomando el Presidente como reacción a la decisión de la Corte. En lugar de crecer, el empleo en la industria se contrajo en 0,6% en 2025 y se han perdido unos 72.000 empleos en este sector.

En definitiva, la relativa estabilidad que trabajosamente ha creado el Sistema Multilateral del Comercio se ha perdido y todos nuestros países buscan salidas según sus posibilidades, como la Argentina, que ha suscrito un acuerdo comercial con los EE.UU., soslayando sus compromisos en el Mercosur.

*Rigoberto Gauto Vielman, ex Viceministro de Relaciones Económicas e Integración y

Embajador del Paraguay ante la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra, ante la Unión Europea en Bruselas y ante los Estados Unidos de América en Washington DC.

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