El religioso trabajó durante 13 largos años en esta región chaqueña y, con el paso del tiempo y tras visitar de forma permanente las lejanas y olvidadas comunidades, pudo evidenciar el abandono estatal a través de las numerosas carencias sociales, como la falta de caminos o la precariedad de los hospitales, donde no se cuenta con medicamentos ni médicos especialistas.
Monseñor Escobar dijo que en varias ocasiones tuvo que elevar la voz de protesta contra tantas injusticias que afectan a los pobladores de esta parte del país, quienes hacen patria en estos lugares.
Sucede que gran parte de la responsabilidad por este abandono estatal también recae en los propios pobladores de la región, que, en su gran mayoría, se dedican a ofrecer sus conciencias en cada jornada electoral mediante la venta de sus votos.
Es por eso que, según esta mirada, a las autoridades electas poco o nada les importa el desarrollo de estas familias, más que asegurar su propio bienestar.
Si bien se conoce que esta práctica deshonesta de la compra de votos se da en todo el país, en el Alto Paraguay la misma alcanzó dimensiones inimaginables. Se perdieron el pudor y la vergüenza, y durante los comicios se observa en cada comunidad cómo se produce el negocio de la venta de votos en los diferentes puestos electorales, ubicados a escasos metros de los lugares de votación.
Ya lo decía en una oportunidad un exdirigente político de la zona, que durante varios años fue diputado nacional y que, en su momento, se creyó dueño del departamento. Sin ningún problema, aseguraba que compraría a los electores, utilizando la popular frase: “Ajoguapáta kure ra’ýicha la Alto Paraguay-gua kuérape” (como cerdos compraré a los pobladores del Alto Paraguay).
Dicha afirmación no dista mucho de esta triste realidad. Tal vez por eso el obispo pedía no “vender los votos” y animarse a romper el silencio ante este abandono.
Lastimosamente, viendo cómo se dan los movimientos políticos en la zona, poco o nada podrá cambiar. Y, con toda pena, tenemos que decir que el pedido del obispo corre el riesgo de quedar en el olvido.
calmiron@abc.com.py