Leña de Horacio caído

El domingo pasado Horacio Cartes sorprendió al país con el anuncio de que Honor Colorado no presentará candidatos para las generales de 2028. O sea, ni para la presidencia de la República, ni senadores ni diputados. Informó también que no buscará continuar como titular de la Junta de Gobierno de la ANR. Se retira, junto con el movimiento que creó, de la vida partidaria activa. Sus seguidores que son, o eran, mayoría en el Partido, quedaron –quedan- primero confundidos, desorientados después. Pero solo por unos días. Enseguida se reacomodaron del lado que creen que sopla el viento a favor.

Se dijo que sin Cartes, el coloradismo pasará a la incómoda llanura, allí donde todo es penuria, donde no llega el dinero público. ¿Y si con Cartes cae igual el Partido? ¿Tendría un segundo mariscal de la derrota? ¿Esta posibilidad le animó a Cartes a optar por el retiro? Las causas podrían ser otras muchas. Desde que Alliana le plantó cara públicamente por la cuestión de la vice presidencia, aparecieron otros alzados, como los gobernadores. Con la rapidez de un rayo se refugiaron a la sombra de Santiago Peña donde –así sueñan- no habrá hambre.

¿Otra posible causa? Tal vez el hartazgo de Horacio de mantener con su dinero y su influencia a tantos vagos, obsecuentes, que se arrastran a sus pies a la espera de alcanzar una generosa propina.

¿Otra posible causa? La desatención a la familia. No hay minutos que el quincho esté despejado de gente molesta, de gente que le llena la cabeza de chismes, de intrigas, de calumnias. O de expresiones que denigran a quienes las pronuncian como “yo le adoro a Cartes; “Cuando le veo a Horacio muevo la cola”, y otras barbaridades por el estilo.

Con la decisión anunciada el domingo pasado, los bolsillos de Cartes estarán de nuevo más pesados. El que aspire a ser senador o diputado tendrá que pagar sus gastos, siempre elevados en las contiendas electorales. Seguramente van a esperar que Santiago Peña asuma el rol de financista. Parece que no sería tan fácil. Tiene fama de juntar dinero y no de compartirlo salvo que alguien lo encuentre tirado –por descuido- en algún rincón de Mburuvichá Roga. En cuestión de dinero, la fama de Pedro Alliana no es mejor.

Horacio Cartes se habrá dado cuenta de que el Partido Colorado se volvió una carga muy pesada para el país; cansado de tanta soberbia y una corrupción imparable.

También colmó la paciencia de que Honor Colorado, por ganar unos votos en el Congreso, dio hospitalidad a gente que ha traicionado a sus electores presentándose como opositores para saltar sin transición al oficialismo por pura conveniencia personal. Es más, con mayores ventajas económicas y políticas que los mismos colorados. El cartismo se llenó de tránsfugas que aportan deshonra al partido de donde vinieron y al partido donde se han quedado. ¿Quedado? Pronto encontrarán otro líder para seguir con su naturaleza servil.

Estos personajes del submundo de la política son los que degradan cualquier actividad noble.

El otro motivo de hartazgo es el extraño apego del cartismo a cualquiera de los suyos acusados de corrupción o de pertenecer al crimen organizado. Se los defiende hasta el último instante, hasta la sentencia judicial con montones de pruebas que se han venido publicando.

¿Qué el Partido Colorado se caerá sin Cartes o con él? ¿Qué el hartazgo de la población lo empujará fuera del poder? Existe esa posibilidad pero depende del comportamiento de la oposición. Si se presenta con dos candidatos uno de ellos –financiado por el oficialismo- será solo para restar votos a las fuerzas democráticas. Es una vieja historia.

alcibiades@abc.com.py

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