Transparencia

El reciente viaje del presidente Santiago Peña a los Estados Unidos ha sido tan exprés y poco transparente que habilitó para suspicacias varias. Nunca antes Peña hizo un viaje tan lejos y de tan corta duración. Hasta donde se recuerde, tampoco ningún presidente paraguayo antes se había animado a anunciar que iría a los EE.UU. para una reunión con la CIA (Central Intelligence Agency).

Mientras recorría bases contra el terrorismo en Ciudad del Este, acompañado del subsecretario de estado estadounidense Christopher Landau, Santiago Peña soltó casi como al descuido que se iba de viaje, a Washington; que iba a ir a la CIA a reunirse con su director. Atónitos, pensamos que habíamos oído mal. Obligados a ratificar o rectificar la información por si habíamos escuchado mal -parecía poco probable que alguien anunciara algo tan delicado así- pedimos una aclaración.

Nobleza obliga, transcurrido un breve tiempo para averiguaciones, el ministro del Mitic Gustavo Villate confirmó la reunión. Pero introdujo un matiz distinto: la reunión no sería con el director de la CIA sino con otras áreas.

Si una visita a la CIA ya es inusual, la poca claridad de con quién se fue a reunir despertó inevitables sospechas. No está prohibido reunirse con la CIA. El problema político está en qué representa esa reunión, con quién o quiénes se dialogó, qué se negoció, quién lo solicitó y qué señales transmite sobre la autonomía y soberanía del Paraguay.

La sede de Langley no es un espacio diplomático neutral, es el centro de una agencia que tiene entre sus objetivos hacer inteligencia extranjera, analizar datos, evaluarlos y promover la seguridad nacional de los EE.UU.

Cuando además de la reunión con la CIA se socializó una reunión con el secretario del Departamento del Tesoro de los EE.UU., los interrogantes se multiplicaron. La coincidencia de los encuentros vuelve todavía más necesario conocer sus objetivos, los temas tratados y los compromisos que, eventualmente, pudieron asumirse. Santiago Peña puede invocar reserva sobre algunos asuntos. Lo que no puede es convertir la confidencialidad en una excusa para evitar rendir cuentas: en menos de tres días mantuvo reuniones con funcionarios del Departamento de Estado, Departamento del Tesoro y la CIA de los Estados Unidos. Y nada sabemos sobre los asuntos tratados.

La investidura presidencial no se queda colgada en el perchero al cruzar la puerta de Migraciones del aeropuerto. Y la soberanía no se demuestra con discursos: también se demuestra explicando, ante los propios ciudadanos, qué se hace en nombre del país.

mabel@abc.com.py

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