Presidente, usted quizá habrá logrado entrar a algún curso en el Columbia University de los United States con una beca de los japoneses así que puede presumir. Pero todo indica que ni la Universidad, ni los preceptos democráticos que enseñan en ella le entraron a usted. Podríamos presumir que usted es un Hernán Rivas a una más alta escala.
Cuando publicamos las vinculaciones de Santiago Peña con el grupo Vázquez, la mansión presidencial en San Bernardino, los sobres en el quincho de Mburuvicha Róga, los fondos de IPS a Ueno, hubo un ataque despiadado y coordinado en redes sociales. Usaban páginas y perfiles falsos; coincidían las líneas narrativas y los blancos de los ataques. En nuestro oficio, los ataques forman parte del paisaje; pensé que eran las usuales –más violentas– reacciones a nuestras acciones.
¿Venganza? Es posible, la cronología es indiscutible. Alejandro Domínguez, titular de CONMEBOL, ha repetido públicamente que ABC Color lo publicó “inmisericordemente” más de 280 veces y lo ha calificado como “matón mediático”. Esto sin contar el combustible qatarí que nunca llegó a Petropar.
Con excepción de Santiago Peña -que ya antes defendió a Erico Galeano que terminó luego condenado por vínculos con el narcotráfico-, todo el país parece estar de acuerdo en que el senador Hernán David Rivas Román no es abogado. Le inventaron un título universitario, tan de cartón como sus conocimientos.
