En la prensa se pueden encontrar ejemplos como los siguientes: “A medio caballo entre propuestas para ahorrar energía e ideas para reducir las emisiones y la contaminación”, “Se ofrecen recorridos para los que busquen algo a medio caballo entre el senderismo y la escalada” o “La crisis ha dejado un modelo a medio caballo entre la presencialidad y lo telemático”.
El “Diccionario de la lengua española” recoge “a caballo” como una locución adverbial que señala aquello que se sitúa entre dos realidades temporales, espaciales o de otro tipo, aparte del sentido de ‘que monta en caballería’. No es adecuado, por tanto, emplear en su lugar “a medio caballo”, que se puede deber a un cruce con la locución “a medio camino”, utilizada para hablar de las acciones que no llegan a su fin: “El equipo se quedó a medio camino de la remontada”.
Cabe señalar que en algunas zonas se registra el uso de “a medio caballo” y de “a caballo” para aludir a ciertas preparaciones culinarias que incluyen uno o varios huevos fritos, respectivamente: “Para acompañar, no pueden faltar las papas fritas a caballo”. Con este significado, “a medio caballo” se puede considerar válida.
Así pues, en los primeros ejemplos lo conveniente habría sido escribir “A caballo entre propuestas para ahorrar energía e ideas para reducir las emisiones y la contaminación”, “Se ofrecen recorridos para los que busquen algo a caballo entre el senderismo y la escalada” y “La crisis ha dejado un modelo a caballo entre la presencialidad y lo telemático”.
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