Los pueblos nativos nos legaron nuestras raíces y merecen respeto

Los guaraníes vivían cazando, pescando, cultivando y moviéndose constantemente para encontrar mejores tierras.Imagen extraída de la web

Antes de la colonización, hubo una época en la que en America se respiraba libertad, los indígenas eran dueños de sus tierras, sus creencias, costumbres y su cultura. Los mayas, incas y guaraníes, entre otros, dejaron un legado que sigue vigente hoy.

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Todavía no eran conquistados, los guaraníes vivían cazando, pescando, cultivando y moviéndose constantemente para encontrar mejores tierras. Recorrían y habitaban parte de lo que hoy es Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay y, obviamente, el territorio paraguayo. Utilizaban plumas en la cabeza, se pintaban el cuerpo, tenían un gran conocimiento sobre las plantas medicinales y se regían por las órdenes de un cacique que ascendía hereditariamente.

Eran monoteístas, también creían en los espíritus buenos y malos y se comunicaban, entre otros idiomas, en guaraní. En el sureste de lo que hoy es México, gran parte de Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, se encontraban los Mayas, cubriendo un territorio que varía, según arqueólogos e historiadores, entre 325.000 y 400.000 kilómetros cuadrados.

La civilización maya contaba con deslumbrantes ciudades y monumentos que hasta hoy son difíciles de replicar, a pesar de toda la tecnología que existe. La cultura maya se caracterizaba por ser muy espiritual, se relacionaba mucho con la astronomía y la existencia de varios dioses. Los mayas también contaban con una estructura social bien marcada, tenían más de 30 dialectos y sus construcciones eran arte.

Desde los territorios actuales del norte de Chile hasta el sur de Colombia, pasando por Bolivia, Ecuador y Perú, existía una gran civilización llamada Inca, cuyo nombre quiere decir “rey” en el idioma quechua. Poco antes de la conquista, estos soberanos precolombinos de Cuzco establecieron un gran imperio en Los Andes. América estaba repleta de distintas comunidades nativas como las mencionadas que vivían bajo sus reglas y en libertad.

La colonización de los pueblos aborígenes desató una enorme estampida de cambios sobre la región. Cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, sometieron a los pueblos que la habitaban e implantaron sus propios métodos para el desarrollo de la agricultura, la minería y el comercio, además de fundar nuevas ciudades y poblarlas con sus paisanos.

España impuso la evangelización de los indígenas, enviando misioneros y dejando de lado todas las creencias y la cultura de los nativos. La gran atención que recibía América por parte de los europeos era por, entre otras cosas, la enorme cantidad de oro y plata que existía en estas tierras. De un momento a otro, todo había cambiado y, para los aborígenes, nada volvió a ser lo mismo, nunca.

En este mes de los pueblos originarios, recordemos con admiración a estas civilizaciones que fueron despojadas de su cultura y sus tierras, pero que dejaron un gran legado a los países del continente y que siguen existiendo, aunque en mucha menor cantidad. Los guaraníes, como todos los nativos que fueron colonizados, merecen respeto, ¿ajepa?

Por Diego Benítez (19 años)

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