Mientras aguardan respuestas y proyectos de mejora, los propios efectivos de la Policía Nacional deben ingeniarse para cubrir necesidades básicas durante sus guardias. La falta de infraestructura adecuada afecta las condiciones laborales de quienes deben garantizar la seguridad ciudadana.
La realidad de varias comisarías del noveno departamento refleja años de falta de mantenimiento e inversión. Goteras en oficinas y dormitorios, paredes deterioradas por la humedad y sanitarios que necesitan reparación forman parte del panorama cotidiano de los agentes policiales.
En el año 2022, la entonces directora de la Policía Departamental, comisaria Martina Ortellado, había realizado un relevamiento sobre la situación de las sedes policiales. Sin embargo, las mejoras solo alcanzaron a trabajos considerados urgentes en Yaguarón y parte de la cocina de la Comisaría de Caapucú.
En Caapucú, la sede policial presenta filtraciones en la oficina de guardia, dormitorios y la celda. La reparación integral del edificio no avanza debido a que el inmueble no cuenta con título de propiedad y tampoco existe una comisión Pro Comisaría que pueda recibir y administrar eventuales recursos destinados a obras.
El intendente Gustavo Penayo (ANR-HC) explicó que desde la Policía Nacional solicitaron informes sobre la situación del inmueble. Señaló que la Municipalidad no cuenta con antecedentes registrales y que se prevé realizar una mensura administrativa para avanzar posteriormente con la titulación.
El jefe comunal indicó que existe una necesidad urgente de intervención, pero que actualmente no pueden realizar inversiones por la falta de documentación.
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Comisarías ya no reciben víveres
A las dificultades edilicias se suma otra problemática: los propios efectivos policiales deben organizarse para cubrir la alimentación durante sus turnos. Esto, atendiendo a que hace años que las comisarías no reciben víveres.
Ante dicha situación, entre compañeros reúnen recursos para la compra de alimentos para el desayuno, almuerzo y la cena, además de afrontar gastos de limpieza, uniformes, municiones y, en algunos casos, utilizar sus vehículos particulares para cumplir con el servicio.
En la Comisaría Nº 22 de la Colonia César Barrientos, en Ybycuí, la humedad y el deterioro de las paredes evidencian el desgaste de la estructura. La situación se repite en otras sedes como Escobar, Quyquyhó y Cerro León, donde los agentes conviven con múltiples limitaciones.
Los policías consultados prefieren no hablar públicamente sobre estas necesidades y derivan las consultas a la Dirección de Policía Departamental, debido a restricciones internas para referirse a la falta de recursos.
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El subcomisario José Haifuch, responsable de Relaciones Públicas de la Policía Departamental, explicó que actualmente se encuentran en proceso de transición con la asunción del nuevo director de Policía de Paraguarí, comisario principal inspector Ricardo Orué Salinas.
Sobre las carencias de las sedes policiales, señaló que los informes fueron remitidos a la Comandancia de la Policía Nacional. En cuanto a la Comisaría Primera de Paraguarí, indicó que existe un proyecto interinstitucional de mejora que será seguido por la nueva administración policial.