En la Compañía 11, barrio Toledo Cañada, de la ciudad de Capiatá, un grupo de vecinos denunció este lunes vivir bajo un clima de inseguridad sostenido, con robos reiterados a sus viviendas y una respuesta policial que califican de insuficiente. Varios de ellos relataron haber sido víctimas en más de una ocasión.
Ana María Alonso contó que su casa fue asaltada en cuatro oportunidades. “De mí ya me robaron todito mi cubierto completito. Me robaron mi bicicleta, me robaron todo lo que podían”, relató. Según explicó, los ladrones lograron ingresar incluso pese al tejido perimetral que mandó instalar tras los primeros hechos, forzando la puerta de su vivienda en pleno día.
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Robos en pleno día y una policía que tarda en llegar
Alonso remarcó que los hechos no ocurren exclusivamente de madrugada. “No es que atacan de madrugada o de noche. De día, en plena luz, de día entran”, afirmó. En el último episodio, según su relato, su hijo llamó al 911 y la patrulla tardó cerca de veinte minutos en llegar, pese a que la Comisaría 59 se encuentra a apenas un kilómetro del lugar.
La vecina también apuntó a la escasez de recursos policiales en la zona: “No tienen mucho patrullero. Uno o dos parece que tienen”, señaló, y agregó que la situación de inseguridad se agravó en los últimos tres o cuatro años, coincidiendo con lo que los residentes identifican como la instalación de puntos de consumo y comercialización de drogas en el barrio.
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“Me vaciaron la casa”: otra vecina pide ayuda para alimentar a sus hijos
El testimonio de Tania Martínez Álvarez fue igual de crudo. La mujer, que se dedica a la venta de verduras, relató que su vivienda fue saqueada por segunda vez mientras salía a trabajar. “A las 07 de la mañana salí a vender mi lechuga y a las 9:00 cuando volví, ya encontré desastre mi casita”, contó. Según detalló, se llevaron electrodomésticos y utensilios de cocina, dejándola sin recursos para alimentar a sus dos hijas.
Martínez Álvarez pidió apoyo solidario ante la falta de respuesta institucional. “Quiero que el ministro de Interior nos escuche y nos ponga seguridad, somos una zona roja acá en Capiatá”, reclamó. La vecina también cuestionó la ausencia policial pese a los reiterados llamados al 911.
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Un “aguantadero” y una chatarrería señalados como puntos de conflicto
Otra residente, Tatiana Sánchez, coincidió en que la inseguridad se concentra en un terreno baldío cercano a su vivienda, donde —según su relato— permanecen personas en situación de consumo problemático de drogas. “Hay un yuyal enorme que nadie se hizo responsable de limpiar, y ahora hicieron una construcción que dejaron a medio terminar. Ahí es su aguantadero”, describió.
Sánchez también señaló a un depósito de chatarra que opera las 24 horas en la zona, al que —según denunció— irían a parar los objetos sustraídos en los robos del barrio. “Ese ya hace cuatro años que estamos denunciando y nunca se cierra. Al contrario, se está ampliando más”, cuestionó, en referencia a la falta de controles municipales sobre el local.
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Vecinos piden mayor presencia policial y controles municipales
Los tres testimonios coinciden en un reclamo común: mayor presencia policial y controles efectivos sobre los puntos señalados como focos de inseguridad. Las vecinas afirmaron sentirse desprotegidas incluso al intentar hacer justicia por mano propia, señalando que en ocasiones anteriores fueron denunciadas por los propios agresores tras intentar reducirlos.