Friedmann, quien fue el único senador oficialista que estuvo ausente en la sesión en que Óscar Salomón fue reelecto como presidente del Senado, dijo que esta vez hubo “subidas de tono” por darse en el marco de una interna partidaria, “pero no más que eso”. Dijo que la reelección de su colega le parecía “muy bien” por ser del equipo oficialista y lograr nuevamente el consenso alrededor de su figura.
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Admitió que él también tenía intención de presidir el Senado, pero aseguró que no pasa nada por no haber logrado ese objetivo.
Sobre las especulaciones de que tenía el apoyo cartista y las dudas sobre en qué equipo jugaba, Friedmann dijo que a eso se refería cuando dijo que hubo subida de tono. Indicó que en el Senado hay una tendencia anticartista y es muy fácil endilgarle a alguien el mote de cartista.
Señaló que su acercamiento al cartismo se dio desde el año pasado, luego de las internas, en el marco del diálogo necesario dentro del partido.
Sobre sus fuertes críticas anteriores contra Horacio Cartes, a quien llegó acusar de mafioso, dijo que era el “papel” que le dieron en el movimiento por tener siempre posiciones fuertes.
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Friedmann aseguró que en ningún momento él dejó la bancada oficialista y destacó que su amistad con el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, no pasa porque le den algún cargo. Dijo que sus relaciones con el vicepresidente Hugo Velázquez también son “buenas y sin inconvenientes”.
“Nunca tomé una decisión en contra del presidente de la República. Sigo y seguiré perteneciendo a Colorado Añetete”, afirmó.
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Sobre las cuestiones que se negociaron por la presidencia, Friedmann dijo que la versión es que solo 6 meses ocuparía Salomón la presidencia y luego 6 meses estaría el senador Fernando Lugo (Frente Guasu), además de la derogación de la denominada “ley Zavala-Riera”, que eleva a categoría de crimen las ocupaciones de tierras.
No obstante, calificó de “chismes” estas versiones, como también la de que el cartismo había planteado acompañar la candidatura de Fernando Lugo para presidir el Senado a cambio de que una mayoría imponga posteriormente a Friedmann como vicepresidente de la República, luego de que Hugo Velázquez renuncie para poder ser formalmente candidato a presidente de la República, cumpliendo lo establecido en la Constitución Nacional.