13 de junio de 2026

La Coordinación Nacional de Exsoldados Conscriptos de la Gesta del 2 y 3 de Febrero de 1989 reunió a varios de sus miembros para manifestarse en el centro de Asunción. No descartan marchar hasta Mburuvicha Róga y acampar en inmediaciones hasta que Santiago Peña, presidente de la República, atienda sus reclamos.


La noche del 2 de febrero de 1989, mientras Paraguay celebraba la víspera de San Blas, tanques y ametralladoras tomaron Asunción y pusieron fin a 35 años de dictadura. Alfredo Stroessner, que había ignorado todas las advertencias, fue sorprendido por el golpe encabezado por su propio consuegro, el general Andrés Rodríguez. Esta cronología reconstruye, hora por hora, la Noche de la Candelaria que cambió la historia del país.

La histórica proclama del 2 y 3 de febrero de 1989, que anunció el fin de la dictadura del Gral. Alfredo Stroessner, no fue redactada en una oficina oficial ni con grandes protocolos. Unos sostienen que quien la escribió fue Luis María Argaña, otros, que un connotado diplomático paraguayo. William Wilka, entonces campeón nacional de tiro e instructor de tiro de precisión de los militares, cuenta en realidad cómo se dieron las circunstancias


Antonio Farías todavía recuerda el frío del acero de las armas de los militares que lo rodeaban mientras sus dedos, firmes a pesar del miedo, buscaban una línea telefónica oculta en el techo de la radio en la que trabajaba aquella noche del Golpe del 2 y 3 de febrero de 1989. El destino de una nación entera pasó por sus manos, por un fino cable negro y el adaptador telefónico al que los militares apodaron “cliptory” con el que grabaron al Gral Andrés Rodríguez leyendo la proclama.
Como cada año, cuando febrero toca la puerta, trae consigo una valija de historia y recuerdos, y la noche que rompió cadenas y encendió esperanzas vuelve a ser protagonista. Hace treinta y siete años, en la madrugada del 2 y el 3 de febrero de 1989, el país se encontraba en camino de de una transformación profunda y a punto de abrazar la añorada democracia. Lo que ocurrió en esas horas tensas no fue solo un golpe militar, sino una ruptura decisiva en el alma de la nación, el fin de la dictadura más longeva de América Latina, aunque hoy en día muchos quieres disfrazar al dictador de “presidente constitucional”. Esta barbaridad es reivindicada hoy hasta por algunos personajes del propio Gobierno.